El retablo neoclásico de la Soledad

Buena muestra del neoclasicismo del XIX

0
440
El retablo neoclásico de la virgen de la Soledad de Dos Hermanas

Cuando se produjo la quema de la iglesia parroquial de Santa María Magdalena en julio de 1936, se perdieron, por desgracia, numerosas piezas artísticas. Entre ellas el retablo mayor y la imagen de Nuestra Señora del Rosario. Otras obras resultaron dañadas en mayor o menor grado. Una de ellas fue, precisamente, el retablo neoclásico de Nuestra Señora de la Soledad. Este es poco conocido y de escaso valor artístico, pero, sin embargo, de un gran valor histórico.

Se trataba de un sencillo retablo de estilo neoclásico y orden jónico, que se levantaba sobre un banco. En este último existía una urna de cristal “que encierra la imagen de Nuestro Señor y que se lleva en procesión el Viernes Santo por la cofradía del Santo Entierro”, según recogía el inventario de la parroquia de 1898-1899.

Por otra parte, el retablo constaba de un solo cuerpo, situándose en su centro el camarín, donde existía una urna de cristal que contenía la venerada y meritoria imagen de Nuestra Madre de la Soledad, que portaba corona de plata.

Flanqueaban el camarín dos grandes columnas con capiteles jónicos, realizadas (al igual que el resto del retablo) en madera y pintadas a imitación del mármol. Las columnas, a su vez, sostenían un entablamento, rematado por un frontón triangular. Y sobre éste, pintado en la pared, aparecían representados unas ráfagas.

Asimismo, a ambos lados de las columnas y sobre ménsulas, se hallaban dos pequeñas imágenes. Una representaba a San Juan Evangelista y otra a Santa María Magdalena, en su conocida y tradicional iconografía portando un tarro de esencias.

Curiosamente, lo único que se salvó de este desaparecido retablo neoclásico es, precisamente, esta pequeña talla de la Magdalena, que en la actualidad se halla en la escalera que da acceso a la primera planta de los salones parroquiales. Y que bien merece ser colocada en otro lugar más visible.

Virgen de la Soledad de Dos Hermanas
La bella imagen de Nuestra Señora de la Soledad, en una magnífica fotografía de Daniel Vaquero.

Orígenes del retablo

Los orígenes de este primitivo retablo (el segundo, según parece, en la lista de retablos que ha tenido la imagen de la Soledad en la parroquia nazarena) hay que situarlos en las primeras décadas del siglo XIX. Como es bien sabido, entre 1797 y 1803 se procedió a la construcción de la actual iglesia de Santa María Magdalena. Tras la finalización de las obras y bendición del templo (1804), se llevó a cabo el traslado de las imágenes de la cofradía de la Soledad a la parroquia. Sin embargo, hubo que esperar unos años para ejecutar un retablo propio donde colocarlas con la debida decencia.

Dicho retablo quedó listo en la segunda década del siglo XIX, realizándose en el estilo de “moda” en aquellas fechas: el neoclásico (atrás quedó ese gusto, tan propio de esta zona, por lo barroco). Y fue colocado en la cabecera de la nave del Evangelio, donde actualmente se encuentra el retablo de Nuestra Señora del Rosario.

Por desgracia, desconocemos muchos detalles sobre este altar, tales como su fecha exacta de ejecución, su autoría, el coste o la propiedad (si perteneció a la hermandad o a la fábrica parroquial).

Durante la antes mencionada quema de la iglesia de Santa María Magdalena, a punto estuvo de desaparecer pasto de las llamas, pero sufrió serios desperfectos. Ello sirvió de excusa para ser cambiado por el que hoy en día podemos apreciar, donde se venera la talla de la Virgen del Rosario.

Aquella desafortunada decisión privó a la parroquia de un magnífico retablo neoclásico, exponente de un estilo artístico poco frecuente en esta zona.

SABÍAS QUE… ? En mayo de 1689 se pagaron 132 reales al maestro de escultor Juan Antonio de Quirós por “la hechura de un cruzifixo para el púlpito” de la iglesia de Santa María Magdalena.

- Publicidad -

RESPONDER

¡Escribe tu comentario!
Introduce tu nombre aquí