Llegó el mes de los difuntos y el vivero de Manuel Díaz, ‘Campaña’ (en la foto), se ha vuelto a convertir, un año más, como ya es tradicional, en un continuo ajetreo de personas que compran flores para colocárselas a sus seres queridos en las lápidas del cementerio. Los que más se venden en estos días de noviembre son, sin duda, los crisantemos, que Manuel planta, con tiempo suficiente, por encargo de sus clientes (llegados incluso de Sevilla y pueblos circundantes).
Durante todo el año, ‘Campaña’ se esmera en el cuidado de sus flores, cuyos ejemplares más delicados deposita al abrigo de una cabaña (detrás de él, en la foto) para evitarles las heladas y el relente. Siembra las semillas en almácigas que más tarde trasplanta en macetas (etiquetadas con los nombres de sus clientes). Para que el tallo crezca recto, los guía con una cañita.



























