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    Todo un sueño cantado a Valme en forma de pregón

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    Pregón de Valme de José Antonio CruzLa parroquia de Santa María Magdalena se sumó en la mañana de este domingo de vísperas  en un sueño, el de un hombre, José Antonio Cruz Rivas, quien afrontaba con mucha ilusión, por el amor que le tiene a la Virgen, su personal pregón de Valme.  “Cierren los ojos y abran las puertas a los sentidos, escuchen el latir del corazón y acompáñenme en este sueño que Ella siempre vela”.

    Un sueño, que también se hace realidad, en palabras del pregonero, con los exornistas de carretas en el Ave María, “la mayor ofrenda floral que un pueblo hace a su madre”, ya que, prosiguió, “no hay mayor orgullo en esta vida que ser carretero de Valme”. O a través de la junta de gobierno de la hermandad, velando porque “no se pierda el esplendor de romería pasadas”, las camareras de la Virgen o su coro, que no quiere dejar de cantarle “déjame seguir soñando, Virgen de Valme”.

     Con estas palabras inició su  “pregón de vida y amor”, que se convirtió en toda una plegaria cantada a Valme, no para menos José Antonio es el director del coro de la Hermandad, estructurada en cinco cantos que el pregonero dedicó desde su atril a la Virgen.”Cinco oraciones, cinco letras que dicen María, cinco letras que dicen Valme”.

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    El pregonero se acercó a la Romería de Valme desde su vertiente histórica, recordando las historias que de el Rey San Fernando le contaban cuando niño en la guardería del parque y la evolución de la devoción a Valme en Dos Hermanas. Asegurando que “este es el legado que  tenemos que heredar, ya que siempre necesitaremos de su valimiento aunque los tiempos cambien”. Comprometiéndose a ser un emisario de este legado de fe.

    También lo hizo desde la vertiente devocional en una “tierra mariana”, en la que su corazón se encuentras dividido entre dos advocaciones, dos cordones, los de Valme y Rocío, y un agradecimiento a su  familia, “por enseñarme que María sólo hay una y esa es la mejor herencia que podían dejarme”.

    {xtypo_rounded4}Música para el pregón
    La Banda de Santa Ana intervino en el pregón interpretando la marcha Váleme Señora y el Himno a la Virgen, además de los himnos de Andalucía y España. El coro cantó Media Vida y Un año más. Mientras que el piano de Antonio Castro puso música a las cinco partes del pregón con sus cinco canciones: Váleme Señora, Si te imaginas, No me digas que no vienes, Déjame soñar y Noche de Valme. Además de la pieza María de Caccini.{/xtypo_rounded4}

    Una familia que también estuvo muy presente en su pregón, con recuerdos de terceros domingos de octubre sacados de los cajones de las cómodas de su casa. Como también lo estuvieron aquellos  valmistas que  ya viven esta fiesta desde el cielo,  ya que “ Valme y vida son la misma palabra, porque ella es el principio y fin, y, al igual que la romería, la vida empieza y acaba”.

    Desde su posición de pregonero, José Antonio aprovechó la ocasión para hacer sus peticiones en público, como lo hizo con el Ayuntamiento, pidiendo el título de alcaldesa perpetua para la Virgen, avalado por una fuerte ovación, o solicitando a las hermandades que hagan una mayor apuesta por la formación en el seno de sus corporaciones en un mundo de conflictos. Aunque una de las más aplaudidas fue su alegato en defensa de la vida, pidiendo a las mujeres, a las madres, “que pongan su mano en el vientre para que sientan el milagro de la vida y el don más bendito”, para que no se corten más las alas “a mis angelitos de Valme”. Ellos son piezas claves “para que este sueño no acabe” y esta tradición perviva en el futuro.

    Y antes de que, como cada otoño, llegue la “primavera de Dos Hermanas”, en la que florece “la más bella flor entre las flores”, José Antonio tuvo un recuerdo para las “noches improvisadas” de las vísperas, en las que “la ciudad se hace pueblo y este sagrario”. La “noche de fin de años nazarena”, en la que “todo acaba, porque empieza algo nuevo y el alma se renueva”. Este es el momento en que los nazarenos tienen que abrir los ojos, “porque es la madre de Dios la que te está mirando” , pidiendo a sus compañeros del coro que le acompañasen para cantar juntos a María, Mañana de Valme, antes de pronunciar el final de su pregón con el tradicional “he dicho”.

    {xtypo_rounded4}El pregonero como un nardo
    La banda de Santa Ana fue la encargada de abrir y cerrar un pregón, de una hora de duración, con sus marchas a la Virgen de Valme, en el que también intervino con sus cantos el coro. Una de sus integrantes, Rocío Rodríguez Rueda, esposa del pregonero, fue la encargada de presentarlo al público apoyándose en las definiciones que de José Antonio habían aportado su hermano y amigos, vía carta o vía mensaje de whassap. Sin olvidar la suya propia, para la que Rocío se apoyó en la definición del nardo, la flor más característica de la romería y la que más se asemejaba a la personalidad del pregonero.{/xtypo_rounded4}

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