Reina gran indignación entre el vecindario contra la funeraria y contra los munícipes por el abandono en que se encuentran los servicios fúnebres en Dos Hermanas. La gota que colmó el caso ocurrió ayer, cuando las cuatro personas que portaban la caja de un fallecido hasta la salida del pueblo fueron a colocarla dentro del coche fúnebre (por llamarlo de alguna forma: es un mulo con más edad que Matusalén y un acordeón viejísimo al que llaman coche) y en ese momento se le salieron las ruedas y se desarmó, expulsando al conductor y al féretro. Tuvieron que llevar el cadáver en hombros hasta el cementerio. Lamentabilísimo.




























