El Cabildo ha prometido obediencia a los franceses, a pesar de que es evidente que el pueblo les odia
El día 25 de febrero de 1810 quedará registrado en la historia nazarena como el día en que Dos Hermanas abrió sus puertas a los franceses, un mes y dos días después de la pacífica entrada en Sevilla del ejército de José Bonaparte, pomposamente titulado ‘rey de las Españas y de las Indias’. Ayer mismo fue citado el Cabildo nazareno tras recibir la pertinente comunicación de la autoridad civil de Sevilla, Manuel de Mier, que pide hospitalidad para las tropas francesas y asegura que “no han cometido ningún daño ni el menor exceso”.
Así pues, con la asistencia del párroco de Santa María Magdalena, Alonso Joaquín de Rivas, el Cabildo de Dos Hermanas proclamó ayer bajo juramento “guardar fidelidad y obediencia al rey nuestro señor, don José Napoleón, a la Constitución y a las leyes”. Con esta proclama, el Cabildo estará obligado , entre otras cosas, a acatar un administrador que gobierne Dos Hermanas y que deberá ser nombrado en breve por el Gobernador, el Barón Darricau. Su sueldo, así como la subsistencia de los soldados que aquí queden asignados, deberá ser pagado con los arbitrios que se recauden entre los 650 vecinos con los que cuenta Dos Hermanas.
Se luchó contra ellos
Todo esto ocurre después de que Dos Hermanas haya destacado especialmente en la defensa del trono de Fernando VII. Hace año y medio, se alistaron 39 soldados nazarenos a la guerra contra Francia y lucharon bravamente en la batalla de Bailén. Nuestro pueblo colaboró, además, con la aportación de 39.000 reales de vellón y 506 fanegas de trigo.




























