En el concurrido paseo de Federico Caro se dieron cita ayer una comparsa y dos coros de murguistas. Un guardia municipal, bajo órdenes del alcalde interino, Antonio Peña, actuaba de censor en las coplas que cantaba uno de estos coros. La autoridad quiere evitar así letras subidas de color. Este año ha habido menos animación carnavalera que los pasados.




























