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1929. La expo Iberoamericana atrajo a numeroso público extranjero hasta el Cortijo de Cuarto

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VALMEEn la Venta de la Salud se unieron carretas de los barrios sevillanos de Triana, Puerta Osario y San Julián

Sin duda fue la celebrada ayer, día 20 de octubre de 1929,  la Romería más multitudinaria de los últimos años. Se ha observado, sobre todo en el Cortijo de Cuarto, la afluencia de cientos de turistas que, de estancia en Sevilla por la Exposición Iberoamericana, se acercaron a los alrededores de la ermita en camiones y también en numerosos coches particulares. También se está potenciando y consolidando cada año que pasa la presencia de romeros llegados de Sevilla. Ayer fue el paso a nivel de la Venta de la Salud el lugar donde se incorporaron al cortejo carretas engalanadas de los barrios sevillanos de Puerta Osario, Triana, Puerta de la Carne y San Julián.
 

El colorido y la alegría de la caravana fue, como siempre, espectacular. Los forasteros que venían por primera vez se llevaron sin duda un impacto de sensaciones al ver el numeroso cortejo que precedía a la carreta. Los penitentes a pie hormigueaban en torno a la Virgen. Las carretas cargadas de flores formaban una magnífica serpiente multicolor. Bellísimas muchachas a la grupa de los caballistas no cesaban de cantar coplas alusivas a la romería. Tras tres horas de camino, la extensa comitiva llegó al santuario, donde se celebró seguidamente una solemne función religiosa a cargo del canónigo de la catedral de Sevilla, José Roca.

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El almuerzo campestre y los bailes posteriores fueron extensos. No faltaron los manjares de la tierra, ni tampoco el vino. Se disparó la alegría por doquier, entre sevillanas y otros cantes. Fue a esta hora del mediodía cuando más camiones abarrotados de excursionistas llegaron al cerrillo de Cuarto.

El camino de regreso se demoró hasta las cuatro de la tarde, haciendo la romería su solemne entrada sobre las ocho, entre vítores y aclamaciones. Era materialmente imposible dar un paso por las calles principales del pueblo, tal era la multitud. Sólo los más privilegiados pudieron ver de cerca la entrada de Nuestra Señora de Valme en el templo, entre acordes de cornetas, aclamaciones y virtuosos fuegos artificiales. En el balcón del Ayuntamiento se instaló el jurado, que este año repartió la cantidad de 450 pesetas en premios.

 

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