Mézclate conmigo y con mi suerte;
cabalga sobre el lomo de mi duda;
conviérteme en el foco de tu ayuda
y entrega tu futuro hasta mi muerte.
Sé de mis ausencias contrafuerte,
encuentra a cada viaje, nueva muda,
y mientras yo esté herido, tú saluda,
sabiendo a cada envite, ser más fuerte.
Yo haré lo mismo; siempre y sin reparos.
Siempre. Todo. Contento de tu guía.
Mostrándole al amor, otro sendero.
¿Has visto la de luces, la de faros,
que encendimos a un tiempo, vida mía,
con la chispa total de aquel “sí quiero”?
A Cecilia Ojeda, con el deseo de que comience una vida llena de felicidad junto a su marido.



























