Soñando ser jabón, bajo la grava,
la piedra y el blasón de la casona;
dormida bajo el suelo de La Almona,
la rueda de molino descansaba.
Igual que la señal en una aldaba
la luz quiso sacar de la poltrona
a aquella ya olvidada dormilona
que ya sus huellas-mellas destapaba.
La rueda, la molienda jabonosa
salía entre la tierra que, curiosa,
daba a luz al perfil redondeado,
demostrando -de nuevo- lo evidente:
que el germen y el cimiento del presente
son los frutos del viento del pasado…



























