No señores, no. Ni soy de Montequinto ni soy de Fuente del Rey. Vivo en el núcleo nazareno y me veo atraído a escribir ante el descontento existente entre estos nuestros vecinos. Lo hago para advertir a ellos y a todo el que ignora la situación de que, lamentándolo mucho, la decadencia del transporte metropolitano es general en toda Dos Hermanas.
Lo afirmo porque hago uso diario desde hace cuatro años de la línea 132 y 132-B que une Sevilla con Dos Hermanas, en la que presta servicio la empresa Los Amarillos al igual que en las demás líneas que hacen travesía por suelo nazareno.
En estos cuatro años he visto y soportado de todo. He subido a vehículos con carencia de algún cristal o cristales rotos o sueltos. Vehículos que forzosamente abrían y cerraban sus puertas y en alguna ocasión permanecían abiertas en toda la travesía. Siguen en uso vehículos tan antiguos y tan mal conservados que en pleno movimiento generan grandes convulsiones propias de una atracción de feria. También hay vehículos sin aire acondicionado donde suben más de cincuenta personas con 45ºC a la sombra…
Un problema algo ya habitual es la avería de las máquinas canjeadoras para bonobuses y la carencia de su mantenimiento. En más de la mitad de los vehículos en los que subo, dicho aparato aparece estropeado. La queja ante esto es que el viaje debe canjearse manualmente por el conductor, y en repetidas ocasiones queda inoperativa la tarjeta por el daño de la banda magnética.
Otro problema mucho más habitual, y con el que los viajeros estamos más familiarizados, es el incumplimiento de los pasos de hora establecidos. Este problema, si lo mezclamos con la poca frecuencia con la que pasan los autobuses (treinta minutos), genera una gran desesperación entre los usuarios y ha llevado en más de una ocasión a la confrontación entre este tipo de viajero y el conductor maleducado. Los retrasos de hasta dos horas (que casi siempre vienen causados por un adelanto de la hora habitual de paso) han dejado más de una vez a viajeros en tierra por carencia de espacio en los vehículos.
Por último, me queda decir que similar es la situación de la línea 132-B: si ya es vergonzoso que carezcan de canjeador para bonobuses, peor es que ni se hayan molestado en instalar en algunas unidades escáner para la nueva tarjeta de contacto puesta ya en circulación. ¿A qué esperan para hacerlo? Todos los autobuses del anillo metropolitano deberían estar preparados ya para su utilidad.
Muchas cosas se quedan en el tintero sobre este servicio tercermundista. Lo malo es que va a seguir garantizando un bajo uso del mismo por parte de los nazarenos y nazarenas si no se mejoran sus carencias debidamente. Y nuestros vecinos, por su parte, reclamando lo que consideran digno.






























