Ambiwuo cubre la crecimiente demanda del público homosexual
Tiene apenas 24 días de vida pero ya está dando mucho que hablar, para bien y para mal, en Dos Hermanas. Nace con pretensiones de un ‘Moisés’ en pleno siglo XXI, abriendo los mares a nuevas ofertas similares, que necesitarán, incluida la matriz, de tiempo para cuajar en una ciudad poco acostumbrada a este tipo de locales. Se trata de Ambiwuo, el nuevo y único bar de los llamados de ambiente, es decir, frecuentado mayoritariamente por un público homosexual, con el que cuenta el público nazareno.
El artífice de esta original y arriesgada idea es un joven empresario de la noche, Luis Orejón Torres, quien a sus 26 años ya lleva seis trabajando en el mundo de las relaciones públicas con mucha experiencia en el mercado gay en varios puntos de la geografía española, como Sevilla o Ibiza.
Propietario de la antigua cafetería-pub Pipol’s, en la Avenida de Los Pirralos, Luis llevaba meses planteándose la idea de darle un giro radical a un local que en los últimos meses se estaba convirtiendo en un foco de problemas por el tipo de público que lo frecuentaba. Por ello, y en busca de un ambiente más ameno, Luis apostó por el público homosexual “por ser más cómodo, sencillo y menos problemático a la hora de trabajar con ellos”, además de no existir ninguna oferta para un sector, el de las personas homosexuales, cada vez más numeroso, aunque oculto, y que cuando entran en Ambiwuo, según Luis, “se sienten a gusto y tranquilo en mi local, como algunas lesbianas, las que más lo frecuentan, que nada más entrar por la puerta, ya van de la mano”.
Aunque Ambiwuo no cierra sus puertas a nadie, ya sea homosexual o heterosexual; siempre y cuando el respeto sea la directriz del comportamiento en su clientela. Muestra de ello es el título escogido para este invento, que juega con la ambigüedad, hasta en su baza principal, su propietario y encargado. Pero él no tarda en dejar las cosas claras, “yo soy heterosexual, con pareja e hija, aunque ya haya escuchado comentarios en la calle que me han colgado la etiqueta”. No soy gay, prosigue, “aunque últimamente me pase todo el día rodeado de homosexuales, tanto en el bar, como en los chats, publicitando el local, o repartiendo publicidad por otros bares de ambiente de la capital”.
Con 170 metros cuadrados de superficie, Luis ha apostado para la decoración por diseños modernistas traídos expresamente de Barcelona. El local conjuega, con la predominancia de los tonos rosáceos, el metal y el cuero blanco para sus mesas y asientos. Detalles no le faltan y prueba de ello son sus originales lámparas o su gran escenario. Y si entran al baño, fíjense bien en sus letreros, para no cometer el error de entrar en el baño equivocado…



























