Maravilló a los nazarenos con dos sesiones de sugestión e hipnosis, pero al tercer día se descubrió el timo
Ha sido objeto de jugosos comentarios estos días en Dos Hermanas un espectáculo que venía llevando a cabo en los útlimos tres días un tal señor Alba.
Durante sus dos primeras actuaciones, que tuvieron lugar en el Salón Español ante un abarrotado público, el señor Alba dejó al aforo del teatro gratamente impresionado con un espectáculo en el que personas del público salían al escenario y eran objeto de sesiones de sugestión e hipnotismo.
Al tercer día, alguien se percató de que, extrañamente, las personas hipnotizadas siempre eran las mismas, es decir, que habían“pactado” sus trances hipnóticos con el señor Alba, que se llevó las sonoras protestas del indignado público .




























