Hasta octubre se paralizan las protestas y se pospone el cierre de factorías
Los trabajadores y la dirección de Repsol YPF se encuentran en periodo de tregua ante la decisión tomada por la empresa el pasado día 16 de noviembre de cerrar siete factorías de las 17 que actualmente están en servicio, entre ellas, la ubicada en el Polígono Industrial La Isla. Tras la reunión en el Comité de Arbitrariedad Internacional en el que se desconvocó una huelga prevista para la pasada Semana Santa, se recomendó, según Manuel Rodríguez, delegado sindical de Repsol, “el cese de las protestas por parte de los trabajadores y que la empresa no cerrase por ahora las primeras fábricas previstas para 2007”. Una tregua que se mantendrá activa hasta el próximo mes de octubre, cuando se supone que deben concluir las renegociaciones entre ambas partes sin que, por ahora, según Rodríguez, “haya mucho acercamiento”.
Los trabajadores, apunta su delegado sindical, “siguen apostando porque no se cierre Repsol Dos Hermanas, a no ser que la empresa justifique con documentos, algo que no ha hecho hasta ahora, los argumentos que avalen su decisión”. En caso de que se presente la documentación requerida por los trabajadores, “acataríamos el cierre pero apostaríamos por una recolocación de sus empleados en empresas del sector ubicadas en la provincia de Sevilla”. De no alcanzarse un acuerdo entre ambas partes, Repsol volvería a poner fecha al cierre de sus factorías en Mérida, María de Huerva, y Alicante, así como las de Venta de Baños y San Fernando, previstas para este verano. Mientras que los trabajadores convocarían varias jornadas de Huelga General.
Decisión mal aceptada
La decisión del cierre de algunas de sus fábricas fue comunicada por la dirección de la empresa a sus trabajadores el pasado mes de noviembre por medio de un comunicado interno, afirmando que se trataba de “la aplicación de un Plan de Eficacia Operativa en los próximos tres años con el fin de aumentar la eficiencia de la empresa, consolidar su liderazgo y adaptarnos a las circunstancias del mercado español de gases licuados de petróleo”.
Por su parte, los trabajadores nazarenos se oponían a este cierre por “las repercusiones que dicha medida tendrá para los clientes, por los puestos de trabajo directos e indirectos que se perderán y por el aumento considerable del transporte de materias peligrosas en las carreteras”, así como por su buena ubicación, con una excelente posición estratégica, que permite distribuir rápidamente a otras provincias cercanas. De cerrarse esta factoría, comenta Rodríguez, “se correría el riesgo de no poder suministrar al cliente de la forma tan eficaz como se venía realizando hasta la fecha”.
Aunque desde la dirección de la empresa se ha adoptado el compromiso de no despedir a nadie, a los trabajadores esta intención “no nos parece fiable, ya que el volumen de personal a recolocar es muy elevado para las pocas vacantes que existen en otras factorías y porque les sale más barato echarnos que indemnizarnos y luego recolocarnos en otras factorías del sector”.
Segura
Repsol YPF considera la factoría nazarena como una de las más seguras y modernas de toda España. Unos calificativos avalados por cuatro años sin que se haya registrado ningún accidente laboral.



























