Cientos de nazarenos se agolparon en los andenes de la estación de trenes cuando, sobre las 8 de la noche, hizo una breve parada el tren donde venía, esposado y custodiado por la Guardia Civil, el famoso bandolero Joaquín Camargo Gómez “El Vivillo” que, después de una larga huida, fue entregado por las autoridades argentinas a las españolas y desembarcado en Cádiz.




























