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    Casa Andrés, grandes placeres en sabores con historia

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     Casa Andrés abre sus puertas al público nazareno en septiembre del año 1988 de la mano de  unos jóvenes emprendedores con ganas de marcar sensatamente un sello diferenciador en el tapeo en Dos Hermanas, y me refiero a  Andrés Quesada  (q.e.p.d.) y Mª del Carmen Torralba, donde destacaba el solomillo al whisky como tapa estrella. 

    Se traspasa este local y lo acoge, atiende y favorece José Antonio Martín Espada, actual propietario y mejor garante de lo que debe ser un establecimiento con productos netamente tradicionales donde sobresalen todos sus productos perfectamente escogidos y seleccionados.

    Con una gran experiencia derivada de su trabajo en anteriores negocios, siempre relacionado con la hostelería, y teniendo como base un “buen trato” y “una sonrisa”, ha sabido acertar ajustadamente, lo que es un magnífico servicio amoldado a unos buenos productos.

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    La elaboración de toda la gama de los productos que nos brindan, rigurosamente seleccionados, llega a la perfección con el trabajo minucioso que en cocina procesa Mohamed Ben Dahbi, cocinero de marca mayor, donde su experiencia permite conseguir el punto exacto deseado en cada plato que desarrolla.

    La  carta que Casa Andrés nos ofrece están amorosamente cuidada. En ella destacan la ternera a la frambuesa (tapa estrella de la casa), almejas al jerez, ensaladilla rusa, aliño de pulpo, croquetas casera o chocos a la plancha.

     Almudena Cotán, esposa de José Antonio, forma parte del equipo de cocina y destaca por el acierto de haber conseguido realizar una cocina de género pero también una cocina elaborada y ganas de agradar en todos los detalles como los delicados platos de arroces que diariamente nos ofrecen y donde destacan sus arroces caldosos bien conseguidos y mejor preparados con un punto correcto y una presentación sobresaliente. Hay que degustar también sus arroces secos del tipo  negro (tinta de calamar) y el arroz abonda (se sirve el pescado aparte). Asimismo, también destacan el arroz con perdiz y el arroz de pollo de corral, con la novedad de que podemos encargarlo para consumir en casa.
    El trato humano superlativo, siempre sincero, de Casa Andrés, y esta peculiar visión, bondadosa y hedonista de la restauración, completan una fórmula magistral que sorprende y convence al gastrónomo más experimentado.

    Destaco también las comodidades que este local ofrece, con un amplio salón y dos terrazas donde podemos elegir el sitio que más nos apetezca para degustar esta interesante cocina que Casa Andrés ha sabido conseguir.

    El cliente de este establecimiento experimenta siempre la agradable sensación de visitar un lugar tan singular como exclusivo. Disfrutarlo es una obligación para el buen gourmet.

    EL VINO
    Siguiendo en la línea de ofrecer siempre buenos productos, ya sean en el comer como en el beber, Casa Andrés no se equivoca al recomendarnos un buen vino.
    En este caso nos ofrece el Protos Crianza 2003, buen vino de la Denominación de Origen de Ribera del Duero y que ofrece unas características únicas. A saber:
    En su fase olfativa notamos sus frutas maduras con gustos a ciruelas y mora, con tonalidades de roble muy adecuado por su limpieza y sencillez.
    En la fase gustativa aparece en boca un sabor amplio con taninos muy uniformes y finos. Mantiene un postgusto muy agradable y seductor, siendo intenso a la vez que largo, dejando unos matices a tostados sutiles, muy característico de este vino.
    Acompaña muy bien con carnes de caza y no desmerece tomarlo con los arroces que este local brinda, al tiempo que con un buen queso curado se hace indispensable. 

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