Llega el fin de las cortas vacaciones
y con él, el sabido anecdotario
que ha llenado al fogoso calendario
de un curioso mosaico de noticias:
las unas, dulces luces sin maldades;
las otras sólo pobres mezquindades
ahogadas en salobres inmundicias. Y así se descubrieron plantaciones
que pensaban llenar a Dos Hermanas
de un tufillo espesillo a marihuana,
tras llenar su bolsillo a tres bribones.
También quiso exportar nuestra ciudad
su nombre más allá de sus fronteras
llevando una de cal y otra de arena:
a Perú, caridad, la que artesona
el alma de ciudad comprometida.
La de arena en la reyerta dirimida
con bronca y puñalada en Chipiona.
Y así llega un septiembre de recuerdo
que ha nacido enlutado por la muerte
del genial Paco Umbral, –qué mala suerte:
en su adiós nunca fue protagonista…—
Y es que el gran literato laureado
se ha eclipsado al marchar de nuestro lado
a la par que un llorado futbolista…



























