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    Despedida

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    renoHa llegado la hora de escribir la última columna, ya que esta personal historia y aventura vikinga ha llegado al final… Espero que hayan disfrutado al acompañarme en los pequeños relatos semanales que he ido ofreciendo desde la primavera pasada. Desde mi perspectiva española y andaluza he intentado plasmar aspectos de un país tan distinto del nuestro como es la nórdica y escandinava Suecia. He tratado temas tan diversos como política, cine, historia, gastronomía, música, cultura, realeza, moda, naturaleza y fiestas populares, acompañados casí siempre de una foto porque lo visual acerca siempre más que sólo texto. 

    Ha sido una experiencia muy enriquecedora y positiva el haberme sumergido de lleno en la cultura sueca y he aprendido mucho en distintos aspectos. Adentrarse en terrenos distintos de los habituales suele abrir las mentes y aprender que el color con el que se ven las cosas puede ser de lo más variopinto. Un país, una costumbre o una cultura puede que no sea ni mejor, ni peor que otra, sino simple y llanamente distinta y se merece todo el respeto. Dice un refrán algo así como que “cuando en Roma, haz como los romanos”, y es que la adaptación es clave en una situación de inmersión cultural.

    Me gustaría despedirme con la imagen del reno, que es tan significativo en Suecia como el toro ibérico en España. Creo que en ciertos aspectos el carácter del reno se puede comparar con el prototipo mitificado del carácter sueco: tímido, de sangre más fría y poco provocador. Lo mismo que pienso que el carácter del otro animal, es decir, el torito bravo, se puede comparar con el prototipo mitificado del carácter español: temperamental, de sangre caliente y guerrero.

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    Que yo sepa, no hay imágenes gigantescas de renos por las carreteras nacionales suecas al estilo Toro de Osborne, pero sería una buena idea. Aunque ahora que lo pienso mejor, me sonaría un poco a imitación, puesto que los españoles hemos sido pioneros en este concepto que con el tiempo se ha convertido en Patrimonio Nacional y la verdad es que me siento muy orgullosa de ello (dicen que el orgullo es un rasgo típico de la gente española).

    ¡Hasta siempre amigos lectores y muchas gracias a todos!

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