Confidencias muy íntimas engancha con su mensaje sobre la incomunicación
Seguro que más de uno ha sentido alguna vez en su vida la sensasión de que no tiene a nadie al que contarle sus problemas, con el que compartir sus inquietudes; sobre todo en una sociedad en la que estamos más acostumbrados a hablar o escribir con una máquina más que a hablar con las personas, cara a cara.
Este es el interesante mensaje en el que se basó el montaje de la compañía Alikindoi Producciones, Confidencias muy íntimas, que se presentó el pasado viernes en el teatro municipal.
Buena taquilla, como viene siendo habitual en las obras de gran formato, aunque no un lleno absoluto, para las dos funciones de esta obra, que contaba como su principal gancho con un reparto artístico de lujo.
Sobre las tablas, el respetable público pudo disfrutar del buen hacer, y no es sólo un decir, de la actriz malagueña Remedios Cervantes, los veteranos actores Manuel Tejada y Juan Fernández, así como de Sole Palmero, aunque esta última pasase más desapercibida.
Sorprendió una interpretación bastante creíble y acertada de Remedios en el papel de Ana, una cuarentona en plena crisis de matrimonio que víctima de una ataque de ansiedad decide acudir al psicólogo, aunque su dislexia la llevó a una puerta equivocada, la de un asesor financiero que se convirtió en su principal confidente. Personaje interpretado por Manuel Tejada, cuya veteranía y buen hacer se evidenció en un derroche de naturalidad y tesis interpretativa sobre las tablas.
Tampoco se puede dejar en el olvido uno de los grandes aciertos de Confidencias muy íntimas: la cuidada dirección que de los actores realiza el director de la obra, Juan Luis Iborra. El resultado es una obra muy fluida en lo que al cambio de escenas se refiere, en el que los actores deambulan por la escenografía, dos consultas unidas por un diván, como Pedro por su casa, como si no existieran las paredes.
Quizás la única pega, además de que sigan sonando los móviles en el patio de butacas (una total falta de respeto), es que la trama se hace algo extensa, llegando el espectador a cansarse de las continuas entradas y salidas del personaje de Ana en la consulta. Pero, sólo es una pega.



























