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El Lunes Santo en Dos Hermanas tiene nombre propio y un epicentro claro: el barrio de San José. Este año no era una jornada más; la Hermandad de la Santa Cruz celebraba 40 años repartiendo fe entre sus vecinos, una efeméride que se dejó sentir en cada detalle de una estación de penitencia cuidada hasta el extremo.

Un Ecce Homo de gala y detalles simbólicos

Para conmemorar este XL Aniversario, el Señor de la Presentación al Pueblo ofreció una imagen poderosa y cargada de simbolismo. Lucía la clámide bordada en oro cedida por la Hermandad del Ecce Homo de Cádiz —pieza que ya portó en el Vía-Crucis del Consejo en 2023— acentuando el pasaje evangélico que representa.

Sobre sus sienes, las potencias de plata sobredorada enmarcaban un rostro que este año sumaba detalles de gran valor afectivo: la Cruz de Santa Ana y sendos broches de oro, uno con su advocación y otro con una amatista. El misterio avanzó sobre un elegante exorno de tonalidades blancas, compuesto por rosas, liliums, alhelíes y claveles, mientras que la Banda de la Presentación al Pueblo estrenaba la marcha Tu Cruz es la verdad, compuesta por Jesús Barrera Ríos especialmente para la ocasión.

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El histórico regreso al rojo de la Virgen del Amor y Sacrificio

La gran sorpresa de la jornada aguardaba bajo el palio. Por primera vez en su historia de Semana Santa, Nuestra Señora del Amor y Sacrificio procesionó con flores rojas. Este cambio, lejos de ser azaroso, rescataba la estética de sus primeras peregrinaciones al Hospital El Tomillar y simbolizaba, a través de la rosa, el concepto puro del amor. El conjunto floral, de una riqueza cromática vibrante, integró orquídeas, anémonas y rosas spray.

La dolorosa lucía imponente con una saya de Manuel Solano bordada en oro sobre tisú de plata y el manto de terciopelo azul real. Como muestra de los estrechos vínculos con la Hermandad del Gran Poder, la Virgen portó la toca de sobremanto de María Santísima del Mayor Dolor y Traspaso. En su pecho, junto al puñal de orfebrería de los Hijos de Juan Fernández, destacaban la moneda de la Casa Real y diversas condecoraciones militares.

Novedades musicales y cambios en el itinerario

El apartado musical vivió un hito con el estreno tras el palio de la Banda de Música de las Cigarreras. Los sones sevillanos se fundieron con el sentimiento nazareno desde la salida, cuando se homenajeó a Fulgencio Morón con su marcha Amor y Sacrificio. Además, durante el recorrido se escuchó por primera vez La Emperatriz, obra de José Miguel López Rueda donada por un grupo de hermanos.

La cofradía también refrescó su itinerario, buscando nuevas sensaciones por calles como Lagartijo y la Avenida del Guadalquivir. En el centro, la modificación del recorrido por Huerta Palacios y la Plaza del Arenal permitió una transición más fluida hacia la Carrera Oficial, dejando estampas de una cofradía que, tras 40 años, sigue siendo el alma de su barrio.

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