El cartel de la Semana Santa de Dos Hermanas 2026 es un claro homenaje a las hermandades de barrio que ha querido realizar su autor, el artista Marcos Antonio Moreno Acosta. La obra fue presentada este domingo, día 15, en el Capilla de San Sebastián, amenizada por los sones de la Banda de cornetas y tambores del Prendimiento que, previamente, realizaron un pasacalles desde la Plaza del Emigrante hasta las puertas del templo.
El acto contó con la presencia del alcalde de la ciudad, Paco Rodríguez; el arcipreste de Dos Hermanas y párroco del Divino Salvador y Ave María, Francisco José López Martínez y el párroco de Santa Mª Magdalena y representante eclesiástico del Consejo de Hermandades, Manuel Sánchez de Heredia. Además del hermano mayor de Vera-Cruz, Jesús Lato Redondo, hermandad que acogió esta presentación en su Capilla de San Sebastián.
El presidente del Consejo, Francisco Alba Claro, fue el encargado de presentar el acto y la secretaria, Laura Díaz Cardona, la responsable de una semblanza cartelista, «una persona plenamente nazarena y amante de sus tradiciones, sobre todo, la Semana Santa y la Romería de Valme». Laura enumeró algunos de los trabajos realizados por este licenciado en Bellas Artes, en el ámbito de la restauración y conservación de bienes culturales y como cartelista.

Homenaje a las hermandades de barrio
Tras el descubrimiento del cartel, fue el propio autor el encargado de explicar su obra. Marcos Moreno Acosta que con la elección de los titulares de la Hermandad de la Amargura quería «hacer un homenaje a las hermandades de barrio, por el esfuerzo para consolidar la fe y la tradición, por tener una fuerte devoción vecinal y por definir la identidad del barrio». Además de optar por estas devociones por «mi relación con Amargura, ya que, desde pequeño, mis abuelos maternos me hablaban de ella» y porque «durante algunos años de mi juventud participé en su Cruz de Mayo».
El cartel de la Semana Santa 2026 de Dos Hermanas es una obra realizada en acrílico sobre tabla, en gran formato (130 x 100 cm). Se trata de «una pieza de fuerte carga visual, sustentada en la vibración del color y en un mensaje directo, donde cada elemento aporta significado y refuerza el simbolismo propio de la Semana Santa nazarena», apuntó Marcos
La composición se articula a partir de una estructura piramidal que establece un claro centro de interés y dirige la mirada del espectador hacia las imágenes de Nuestra Madre y Señora de la Amargura sosteniendo el cuerpo de Nuestro Padre Jesús Descendido de la Cruz, titulares de la Hermandad de la Amargura de Dos Hermanas. Esta escena, explica el autor, «encarna el dolor maternal, la humanidad de Cristo y el sacrificio redentor, núcleo espiritual de la Pasión».

La Cruz, el símbolo más poderoso
En un segundo plano se alza «uno de los símbolos más poderosos de la obra: la cruz de sus andas procesionales y, sobre ella, descansa el sudario característico del misterio de la Hermandad de la Amargura». Este aparece vacío, «indicando que Cristo ya no se encuentra en la cruz porque ha vencido a la muerte». Toda la escena se enmarca en un fondo de tonos morados y violáceos, «colores asociados a la penitencia, la preparación, la conversión y la espera».
Las imágenes de Amargura están rodeadas por ángeles, una inspiración tomada de la puerta principal del Duomo de Milán. Estas figuras angélicas actúan como «mediadoras entre lo humano y lo divino, guardianes y guías que conectan el mundo terrenal con lo sagrado, reforzando además la condición de la Virgen y de Jesucristo como Reyes del Cielo».
A ambos lados del cartel se incorporan dos elementos que aportan una clara identidad local. A la derecha, la parroquia de Santa María Magdalena, centro espiritual y litúrgico donde las cofradías de la ciudad realizan su estación de penitencia; y a la izquierda, la Torre de los Herberos, emblema histórico y reconocible de Dos Hermanas.
En la parte inferior del cartel, donde reposan las Sagradas Imágenes, aparece un monte verde cubierto de cardos borriqueros, símbolo del dolor y del sufrimiento. Junto a ellos se incluyen elementos de la Pasión, como los clavos de la crucifixión. Destaca también la corona de espinas acompañada de una golondrina, «en referencia a la leyenda que narra cómo estas aves se acercaron a Cristo para retirar las espinas y aliviar su sufrimiento«, aclara Marcos.
Como detalle final, se invita al espectador a descubrir la presencia de una mariposa, símbolo de la Resurrección. «Las fases de su ciclo vital —vida, muerte y renacimiento— evocan los principios cristianos de la muerte y resurrección de Cristo, así como la transformación espiritual de los creyentes», sentenció.




























