Pablo Roldán Montero es uno de los dos estudiantes de Dos Hermanas premiados con el mejor expediente de Bachillerato del curso 2024-25 por la Fundación de Municipios Pablo de Olavide. Formado en los colegios de La Compasión y La Loma, confiesa que le gusta mucho el fútbol y el Carnaval de Cádiz.
“No soy un estudiante modelo, pero me gusta dar lo mejor de mí”
¿Qué se siente al ser uno de los dos estudiantes de Dos Hermanas con el mejor expediente de Bachillerato que premia la UPO?
Bueno, siendo sincero, no le doy mucha importancia. Una vez que terminé la PAU estaba contento porque me había esforzado y con eso era suficiente. Mis padres siempre me han dicho que los resultados no son exigibles, lo que sí es exigible siempre es esforzarte y dar lo máximo posible. Así que agradezco el premio, pero tampoco ha cambiado mi perspectiva sobre mí como estudiante, además de que creo que al fin y al cabo es tan solo un examen el que determina si eres merecedor de él o no, por lo que estoy seguro de que ha habido mucha gente que se ha esforzado lo mismo o más que yo y no se han llevado el mismo reconocimiento. Esto me hace darme cuenta de que no va a cambiar mi vida recibir el premio.
¿Por qué decide Pablo Roldán Montero presentarse a esta convocatoria? ¿Quién le animó?
Una vez que estaba finalizando mi segundo año de Bachillerato en el Colegio La Loma Maestro Cristóbal Chanfreut, me comentaron que podía presentarme a la convocatoria porque tenía un expediente que con muchas posibilidades iba a resultar premiado. Tras hablarlo con mis padres, hicimos todos los trámites, pero la verdad es que lo solicité sin darle demasiada importancia en ese momento, ya que estaba centrado en la PAU.
¿Con qué nota concurría a la convocatoria?
Una media de 10 en Bachillerato y, en la fase general de la PAU, un 9,5, con un resultado junto con las optativas de una nota global de 13,755.
¿Cuál considera que es su punto fuerte como estudiante? En su caso, ¿Cuál podría ser la clave para conseguir estos resultados académicos?
La verdad es que no creo que sea un estudiante modelo, pero sí creo que soy muy competitivo en el buen sentido de la palabra. Me gusta siempre intentar dar lo mejor de mí y destacar, pero sin desmerecer el trabajo del resto. Es más, creo que también me ha ayudado resolver dudas con mis compañeros ayudándonos a lo largo del curso. Sinceramente, no creo que mi camino sea el mejor, pero tampoco creo que esté mal, simplemente tienes que tener claro tus objetivos e intentar dar lo máximo de ti.
Porque, ¿qué dinámica de estudios tomó durante su etapa de Bachillerato? ¿Cómo era su día a día?
No puedo mentir y decir que estudiaba todos los días, tengo en mente que tengo obligaciones y las tengo que cumplir, aunque no me gustan, pero también sabía que no estaba ni estoy dispuesto a sacrificar mi ocio por estudiar. Intentaba encontrar un balance que a veces lo encontraba y otras muchas no, pero, cuando se acercaban los exámenes finales, sabía que esa semana de antes tenía que estar centrado si las anteriores había estado sin hacer nada.
“Mis padres dicen que los resultados no son exigibles, pero sí esforzarte”
¿Tenía alguna asignatura que fuera su fuerte y alguna otra, su talón de Aquiles?
Creo que se me dan bastante bien las ciencias en general, por eso elegí esta rama en el Bachillerato, pero, si tuviera que elegir mis favoritas, son las matemáticas y la física, aunque también me gusta bastante la filosofía. Sin duda, la asignatura que menos me gustaba y que peor se me daba era lengua porque no la veo entretenida y me parece que no tiene nada nuevo que aportar cada año, siempre es lo mismo.
¿Es compatible ser un estudiante con unos resultados académicos brillantes y tener una vida social, propia de un joven de su edad? ¿Qué le gustaba hacer para desconectar de los estudios?
Bueno, como he dicho antes, yo tenía claro que antes de estudiante era un joven con vida y que no estaba dispuesto a sacrificarla por estudiar todos los días, por eso cada vez que me apetecía salía con mis amigos y no me perdía ningún partido del Sevilla FC. Además de eso, cada vez que buscaba desconectar después de una tarde de estudio, iba al gimnasio o me ponía a leer un libro tranquilo en la estufa de mi casa.
¿Cómo recuerda Pablo Roldán Montero su paso por el Colegio La Loma y cómo cree que le ha influido sus profesores en su formación?
Bueno, yo completé toda la educación obligatoria en La Compasión y, una vez que terminé la ESO, como no había Bachillerato, me tocó buscar un nuevo instituto. Al principio tenía algunas dudas, pero acabé decantándome por La Loma. Desde el primer día la adaptación al nuevo centro fue de maravilla y, al igual que con La Compasión, no puedo estar más contento con cada profesor que me dio clases, tengo claro que parte de este reconocimiento se lo debo a cada uno de ellos.
¿Qué camino universitario ha tomado y por donde le gustaría enfocar su vida profesional?
Ahora mismo estoy estudiando el Doble Grado de Física y Matemáticas en la Universidad de Sevilla, la opción que quería desde un principio. Sin embargo, aún no tengo claro a qué quiero orientar mi vida profesional, una opción que siempre tendré será la investigación, aunque tampoco descarto dedicarme a cualquier otra salida que me ofrezca la titulación.
¿Algún consejo que le daría a los chicos y chicas que se encuentran este año terminando sus estudios de Bachillerato como era su caso hace un año?
No creo que sea nadie para dar consejos, sinceramente. Los que estén en el primer año de Bachillerato, que disfruten todo lo posible, y los que estén en Segundo, que no se agobien tanto que al final es un mes o menos, más bien dos semanitas en las que te tienes que concentrar algo más, pero luego siempre hay tiempo para todo.




























