Este 2026 marca un hito histórico: se cumplen 125 años de la llegada del Señor del Gran Poder a Dos Hermanas. Más de un siglo procesionando por las calles de la ciudad cada Madrugá del Viernes Santo. Este año, el Señor de la Madrugá quiso serlo más que nunca; la junta de gobierno decidió adelantar una hora y media su estación de penitencia respecto a la jornada habitual. De este modo, la cofradía realizó su recorrido íntegramente en la noche nazarena, sin encontrarse al final con las primeras luces del alba que, cada mañana de viernes, solían asomarse para contemplar al Cristo y a su bendita madre, María Santísima del Mayor Dolor y Traspaso.
Un inicio temprano y multitudinario
En este 2026, la Madrugá comenzó antes, casi solapándose con el final del Jueves Santo, justo cuando las puertas de la Capilla de San Sebastián se cerraban tras la entrada del palio de la Virgen del Mayor Dolor (Hermandad de la Vera-Cruz). A la 1:30 horas, las puertas de la Capilla del Gran Poder se abrieron y los 280 nazarenos de túnica de cola morada iniciaron su salida hacia una repleta calle Real Utrera.
El objetivo de la junta de atraer más público con el cambio horario se cumplió con creces. Las calles del recorrido se llenaron de fieles buscando un lugar estratégico ante la imposibilidad de acceder a las inmediaciones de la salida. El reguero de gente fue continuo, escoltando al cortejo hasta las puertas de la Capilla de San Sebastián, primera presentación de la noche.









Estrenos y simbología en el paso de Cristo
El Señor, tallado en 1901 por Manuel Gutiérrez-Reyes y Cano, caminó sobre un monte de claveles rojos. Para esta efeméride tan especial, la imagen estrenaba una túnica morada lisa y un cíngulo amarillo, donados por José Antonio Valle Vergara y confeccionados por la costurera local Rocío Rivas.
El paso dorado es una obra maestra que invita a la meditación. De estilo barroco y con una arquitectura de entrantes y salientes pronunciados, permite una cercanía única de la imagen con el pueblo. Como detalle simbólico, el canasto se asienta sobre una corona de espinas que rodea el perímetro y finaliza con la cabeza de una serpiente, representando el triunfo sobre el pecado.
En el frontal se puede observar una capilla central con la Adoración de los Magos de Oriente al Niño Jesús, que refleja la manifestación del Gran Poder de Dios. En los costeros, capillas con el Bautismo del Señor, en uno de ellos, y, en el otro, la Resurrección de Lázaro. La Capilla de la trasera es la Transfiguración del Señor.
Recoge ocho cartelas donde se reflejan distintos momentos de la Pasión del Señor: Sagrada Cena, Oración en el Huerto, Flagelación, Ecce Homo, El encuentro con la Verónica en la calle de la Amargura, Crucifixión, Descendimiento y Resurrección. En la parte alta del canasto y en ambos costeros, cuatro figuras de arcángeles. Igualmente las esquinas las presiden imágenes de los evangelistas San Marcos, San Mateo, San Lucas y San Juan. Alrededor de todo el canasto, se hallan 24 ángeles, que tienen la particularidad de ser todos diferentes, lo que da al paso una sensación de gran movimiento. Y para alumbrarlo en la noche nazarena, cuatro faroles de plata en las esquinas, así como dos de dimensiones más pequeñas a ambos lados de la imagen.







El palio y el recogimiento final
Tras el Señor, procesionó María Santísima del Mayor Dolor y Traspaso, también obra de Gutiérrez-Reyes y Cano, acompañada por la imagen de San Juan Evangelista tallada por Pineda Calderón. El palio, una de las joyas del patrimonio local, lucía un exorno de claveles blancos.
La Dolorosa portaba en su pecho el broche de esmeraldas regalado por la bailaora Eva Yerbabuena, además del escudo y nombre en oro. Como estreno para esta Madrugá, la Virgen lucía un nuevo pañuelo y rosario, también presentes de José Antonio Valle Vergara.
En su discurrir, la cofradía realizó las tradicionales presentaciones ante las hermandades de Oración en el Huerto y el Rocío antes de entrar en Carrera Oficial. El nuevo horario permitió que tanto este paso como la entrada en el templo —pasadas las seis de la mañana— se realizaran bajo la oscuridad, recuperando un clima de intimidad y recogimiento que define a la perfección la idiosincrasia de esta histórica corporación.




























