El Cautivo adelantó media hora su salida procesional con un propósito claro: llevar sus devociones al corazón de la barriada de las Casas Baratas. A las 16:30 horas, las puertas de la Parroquia del Rocío se abrieron para dar paso a los primeros nazarenos de capirote morado, que iniciaron su caminar por la calle Ruiseñor bajo un sol radiante que presagiaba una tarde memorable.
Un aniversario de oro y blanco
Este Domingo de Ramos no era uno más; la cofradía celebraba el 75.º aniversario de su paso de misterio dorado y los 50 años de la primera vez que el Señor procesionó con túnica blanca. Con motivo de esta efeméride, el Cautivo estrenaba una túnica de damasco italiano con motivos bizantinos en color blanco roto, donada por las familias García Parrales, Maqueda Fernández y Jiménez Reyes, y confeccionada por el taller Lorena Reyes Atelier.
El exorno floral del paso de Cristo fue una oda a la biodiversidad, combinando lirios, iris, rosas Cool Water, jacintos, orquídeas Vanda y Cymbidium, calas y dendrobium, entre otras especies, creando un conjunto de gran riqueza cromática.











El incidente de las potencias
El Señor lucía un escapulario cedido por la Parroquia de San Ildefonso de Sevilla (perteneciente al Cautivo de dicha feligresía) y un juego de potencias de plata sobredorada de Ramón León, donadas por la familia de Álvaro Cueli Oliva. Sin embargo, un incidente fortuito durante la salida afectó a la potencia central, obligando a la hermandad a retirarlas por seguridad.
Pese a procesionar sin ellas durante la primera parte del recorrido, la estampa del Señor no perdió un ápice de fuerza ante los vecinos de la barriada de Ntra. Sra. de Valme. Las calles Cisne y Canario se engalanaron con fotos de los Titulares, palmas y lazos para recibir a la cofradía en un ambiente de absoluta entrega antes de retomar su itinerario habitual.
Un año más, la Bolsa de Caridad de la hermandad habilitó una zona acotada a la salida de la cofradía para las personas mayores de la barriada y un grupo de usuarios de Anidi.
Elegancia de época y estrenos de orfebrería
El paso de palio de María Santísima de la Esperanza cautivó por su original exorno floral en tonos melocotón y crema, compuesto por alhelíes, rosas inglesas y orquídeas teñidas. La dolorosa lucía su saya blanca de Grande de León (2011) y una imponente toca de hilos de oro de encaje francés, complementada por un tocado de los años treinta adquirido en un anticuario.
Entre los estrenos, destacaron dos jarras de entrevaral de tamaño mediano, obra de Orfebrería Andaluza (Manuel de los Ríos) y donadas por el Grupo Joven, que completan el conjunto del palio. Además, la Virgen lucía una gargantilla de plata dorada con corales naturales, donada recientemente por una familia de hermanos.












Momentos para el recuerdo y homenaje musical
Uno de los instantes más emotivos de la jornada se vivió cuando el paso de Cristo se volvió hacia la parroquia en la Avenida Virgen del Rocío, coincidiendo con la salida del palio. Ya en el centro, la Banda de las Nieves de Olivares puso la nota magistral con marchas como «Amanecer en Sevilla» o «Reina de Triana», acompañando las intensas petaladas en las calles Divina Pastora y Santa María Magdalena. No faltó el recuerdo al maestro Fulgencio Morón, cuya marcha «Cristo en la Alcazaba» resonó con especial significado.
Tras realizar la Estación de Penitencia en la Parroquia de Santa María Magdalena, la cofradía emprendió un regreso más directo por Reyes Católicos y Los Pirralos. Ya en la madrugada del Lunes Santo, y bajo los sones de «Siempre la Esperanza», el palio cruzó el dintel de su templo, sellando un Domingo de Ramos histórico para Dos Hermanas.




























