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Los sones de Los niños hebreos, interpretados por la Agrupación Musical Nuestra Señora de la Estrella, anunciaron el inicio de una nueva Semana Santa en Dos Hermanas. Las puertas de la Parroquia de Santa María Magdalena se abrieron de par en par para dejar paso a la Cruz de Guía, seguida por los primeros nazarenitos que, portando sus palmas, inundaron de ilusión blanca la Plaza de la Constitución. Era Domingo de Ramos y la Hermandad de la Borriquita ya estaba en la calle.

Apenas diez minutos después del inicio del cortejo, el paso de misterio de la Sagrada Entrada en Jerusalén, obra barroca tallada por Manuel Guzmán Bejarano, asomó por el dintel parroquial con un elegante exorno de flores blancas. El Señor, tallado por Pineda Calderón, lucía para la ocasión túnica burdeos y mantolín azul con bordados en oro. Este año, el conjunto procesionó tras una importante remodelación de sus parihuelas y la consiguiente adaptación de los faldones.

Una de las estampa histórica es la que representan cinco niños con palmas y hábitos de clero que preceden al paso, rememorando las primeras salidas de la corporación cuando el clero infantil parroquial acompañaba al Titular.

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La Estrella: Elegancia bajo el sol de la tarde

Pasadas las cinco y media, bajo un sol de justicia matizado por la brisa, hizo su aparición la Virgen de la Estrella tras una nutrida fila de nazarenos de capirote rojo. Mientras la Banda de Coria del Río interpretaba Una estrella en su palio, la dolorosa de Pineda Calderón se reencontraba con su ciudad estrenando una saya bordada en oro sobre tisú de plata, donada y realizada por Fernando Mármol. Asimismo, lucía un rosario de plata de ley, obsequio de Ana García Quirós, Estrella de la Ilusión en la última Cabalgata de Reyes.

El paso de palio, de estilo sevillano y exornado con flores blancas, destacaba por la maestría de sus respiraderos y faldones (obra de los sucesores de Elena Caro) y un techo de palio bordado en el taller de la propia hermandad bajo el diseño de Francisco González Anguita.

En su apuesta por una Semana Santa más inclusiva, la cofradía discurrió por la calle Lope de Vega en absoluto silencio, eliminando la música para facilitar el disfrute de las personas con hipersensibilidad auditiva, una medida ya consolidada en la corporación.

El itinerario dejó momentos de gran calado popular, como las presentaciones ante las hermandades de Oración en el Huerto, Vera-Cruz y Gran Poder, así como el siempre concurrido cruce de la calle Santa María Magdalena con Francesa.

Un epílogo de recogimiento

El final de la jornada dejó una estampa de relevo en las calles nazarenas. Mientras la Cruz de Guía de la Borriquita buscaba su templo por la calle Santa Ana, el palio de la Virgen de la Esperanza de la Hermandad del Cautivo finalizaba su Carrera Oficial.

A las 22:15 horas, el Misterio de la Sagrada Entrada se presentaba ante la Capilla del Gran Poder a los sones de Mujer Verónica. El Domingo de Ramos comenzó a despedirse con la marcha Oh, Bendita Estrella, que acompañó la entrada del Señor en el templo. Finalmente, poco antes de la medianoche, el palio de la Virgen de la Estrella cruzaba el dintel de Santa Maria Magdalena, cerrando una jornada de radiante estreno para la ciudad.

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