Tras su constitución como hermandad de penitencia en 2022, Humildad y Pilar de Montequinto vivirá un nuevo hito importante al presidir su Cristo el Vía Crucis de Cuaresma. Su hermano mayor, Francisco Martín Piosa, reflexiona sobre lo que significa este acto para la corporación.
«El Vía Crucis de Cuaresma es una forma de acercar la devoción del Cristo de la Humildad al núcleo central del municipio, como una carta de presentación»
¿Cómo recibe la hermandad la elección de su Titular para presidir el Vía Crucis de Cuaresma en Dos Hermanas que organiza el Consejo de Hermandades y Cofradías?
Como una gran y grata sorpresa, sobre todo, al saber que ha sido elegido por unanimidad de todos los hermanos mayores de las corporaciones de la ciudad. A partir de ahí, desde el pasado mes de septiembre, nos pusimos a trabajar al respecto.
¿Qué supone para esta joven hermandad, erigida como tal en 2022, participar en este importante acto del mundo cofrade nazareno?
Uno de sus hitos más importantes, después de la bendición de sus imágenes y de su erección como hermandad de penitencia. Será la primera vez en la historia de Dos Hermanas que una Imagen del barrio de Montequinto vaya al centro de la ciudad. También es una forma de dar la bienvenida oficialmente a las nuevas hermandades que nos hemos sumado a la nómina de cofradías nazarenas en los últimos tres años.
¿Cómo se plantean esta visita al núcleo central de la ciudad? ¿Cuál es el objetivo de esta corporación quinteña?
Dar a conocer al Cristo de la Humildad en el centro de Dos Hermanas, ya que hay muchas personas que no lo conocen o que, por diferentes circunstancias, no pueden venir a verlo a la barriada de Montequinto. Es una forma de acercar la devoción al núcleo central del municipio, como una carta de presentación.
¿Cómo recuerda los inicios de esta corporación?
El germen está en el año 2008, con motivo del XXV aniversario de la llegada de Ntra. Sra. de los Ángeles al barrio y la organización de una salida extraordinaria en paso. En ese contexto, se echa en falta la existencia de una hermandad de penitencia en Montequinto y se le propone al párroco Francisco José Blanc Castán, quien da su beneplácito. Este fue el origen de todo, impulsado por un grupo de 30 personas, entre las que me encontraba. En 2013 se nos reconoce como agrupación parroquial y, un año después, lleva la Virgen del Pilar al barrio, mientras que el Cristo de la Humildad lo hizo en 2021.
¿Las advocaciones de esta corporación estuvieron claras desde un principio?
La de la Virgen del Pilar era algo innegociable por la vinculación de Montequinto con la Comandancia de la Guardia Civil. Para el Cristo, el párroco de entonces, que había tenido una bonita experiencia en el huerto de los olivos de Jerusalén, en una visita, quería que fuera algo relacionado al respecto. Como Dos Hermanas, ya tenía una hermandad de la Oración en el Huerto, nuestro misterio representa el momento posterior al encuentro con el Ángel, cuando Jesús acepta con Humildad que viene a pedir el perdón por los pecados de la humanidad. El apóstol Santiago se apoya en el olivo escuchando la llegada de los soldados, de ahí su expresión de sorpresa y faltan dos apóstoles más, San Pedro y San Juan, que puede que se estrenen en la Semana Santa de 2027. El primero aparece dormido y el segundo, recostado sobre sus piernas. Todas las imágenes se encargaron al imaginero José María Leal Bernáldez.
¿Cómo habéis vivido esta evolución? ¿Esperabais que los acontecimientos se sucedieran de esta manera?
La evolución ha estado por encima de nuestras previsiones. Tras nuestra constitución como hermandad, nos propusimos poner los tres titulares en la capilla y lo conseguimos en los dos primeros años, con la llegada en julio de 2024 de la imagen de Santiago Apóstol. Ahora estamos centrado en la ejecución del nuevo paso que se está ejecutando en el taller de Enrique Gonzálvez. Esto ha sido gracias a un benefactor, la familia Castejón, que ha hecho una donación para comprar la madera caoba con la que se hará las parihuelas y el paso. Se estrenará en madera en la Semana Santa de 2025.
¿Siente la hermandad el apoyo de sus vecinos y vecinas?
Sí que sentimos el apoyo de la ciudadanía y cada vez tenemos más hermanos y hermanas. Actualmente, son 400, los que están al día de su cuota y más de 100 los que salen de nazarenos cada Sábado de Pasión por las calles de Montequinto. Con la erección como hermandad se notó un gran impulso al respecto y, cuando estrenemos el nuevo paso, se dará un nuevo salto.
¿Cómo es la vida de la Hermandad de Humildad y Pilar durante todo el año?
Nos basamos en tres pilares cultos, caridad y formación. Celebramos los cultos a nuestros titulares, en octubre a la Virgen, ahora en enero al Cristo y en junio al apóstol Santiago. En lo que a caridad se refiere, colaboramos con Cáritas diocesana de la parroquia, con un mes asignado para la provisión de alimentos, además de echar una mano durante todo el año en lo que haga falta. Sin olvidar nuestra colaboración con el Centro de Orientación Familiar de la ciudad. Tenemos formación propia con grupos de catequesis y confirmación.
¿Y cómo es la implicación de esta corporación en la vida del barrio?
Como decimos en la parroquia, aquí somos una gran familia, y colaboramos con todo lo que se nos pide tanto en el día a día parroquial como en el del barrio.
No podemos olvidar ese momento, en 2022, cuando se anuncia su constitución como hermandad de penitencia, todo un hito para su historia. ¿Un reconocimiento a haber hecho bien las cosas desde el principio?
La evolución se ha hecho en un tiempo récord y nunca hemos dado un paso, ni como asociación ni como agrupación, sin consultarlo con el Palacio Arzobispal, para hacer bien las cosas. Por ejemplo, no tuvimos imágenes hasta que no se nos reconoció como agrupación parroquial.




























