Bioalverde, la empresa sin ánimo de lucro impulsada por Cáritas Diocesana de Sevilla, cumple 10 años en este 2026 demostrando que otra forma de hacer economía es posible con fines de inserción socio-laboral. Así lo explica su director, Fernando Rodríguez Agudo, que hace balance de esta década.
“Bioalverde demuestra que otra forma de hacer economía es posible con los alimentos y la ropa”
¿Cómo explicaría a la ciudadanía qué es Bioalverde?
Bioalverde forma parte de la acción social de Cáritas Diocesana de Sevilla, dentro del Departamento de Economía Social y Solidaria. Lo que aporta es una intervención más completa a través de una empresa de inserción laboral, ofreciendo a los colectivos más vulnerables con los que trabajamos un entorno acompañado, un empujón adicional, antes de acceder al mercado laboral.
¿Cómo se lleva a cabo esta labor?
Tenemos dos líneas de negocio bien claras. Una de ellas es la de alimentación ecológica, en un principio solo con producción propia y ahora también como distribuidores de otros artículos, contando con tiendas de alimentación en las barriadas de Montequinto, Dos Hermanas, y Nervión, Sevilla. La otra es la textil mediante la valorización del circuito integral de residuos textiles. Se hace a través de la recogida en los contenedores de Cáritas en las calles y parroquias y con la reutilización y puesta en venta de parte de estos artículos a través de la cooperativa nacional Moda Re-, con tienda en Dos Hermanas, en la calle San Sebastián, y en Sevilla, en la Plaza del Salvador.
¿Qué aporta este sistema al mundo de la donación de ropa?
Cáritas es uno de los grandes operadores en la recogida textil durante las últimas cuatro décadas, pero el contexto y la normativa ha cambiado, convirtiéndolo en una oportunidad laboral, además de dignificar la entrega de la ropa. La ley es clara y dice que no existe la donación, que es un residuo, ya que la industria textil es la segunda más contaminante del mundo. En Sevilla recogemos más de un millón de kilos de ropa y en Dos Hermanas, unos 100.000. Todas las prendas que se reciben no están en buen estado para donación o venta. La que sí está, a través del circuito de Moda Re-, pasa a planta, se clasifica y se convierte en un nuevo producto.
¿Esto demuestra que otras formas de hacer economía es posible?
En Bioalverde hacemos una economía social y solidaria, con las personas como protagonistas, demostrando que se puede hacer otra forma de economía en el país a través de los alimentos y la vestimenta, que son dos recursos básicos para la ciudadanía. Ofrecemos alternativas y en Dos Hermanas existe una opción de alimentación sana que protege el medio ambiente y también te puedes vestir con prendas en perfecto estado, generadas mediante un modelo sostenible. Sin olvidar la creación de puestos de trabajo para conseguirlo.
En lo que a la agricultura ecológica se refiere, ¿cómo ha evolucionado este proyecto?
Se sigue produciendo en una finca de 30 hectáreas, pero hemos querido completar la cesta de alimentación, ampliando la cartera de productos con aquellos que no producimos. Apostamos por ser distribuidores con valores de artículos ecológicos, cercanos, de pequeñas empresas o con el pacto de un precio justo. Mantenemos las ecocajas como uno de nuestros artículos centrales, pero donde más ha crecido la venta directa es a través de las tiendas, que funcionan como los establecimientos de ultramarinos.
“Trabajamos con programas trampolines para que colectivos vulnerables den el salto al mercado laboral”
En estos 10 años de vida, ¿qué balance se hace de Bioalverde desde Cáritas?
El balance es positivo, ya que en esta década hemos aprendido y trabajado para consolidar un modelo de proyecto y empresa que es funcional a través de tres factores. Hacemos una acción social con las personas vulnerables, quienes, a través de un puesto de trabajo, inician un proceso de transformación. También hacemos una acción medioambiental, ya que vivimos en una crisis ecosocial, en la que hay que cuidar a las personas y el planeta. Por lo que abordamos de una forma sostenible la agricultura y la moda. Sin olvidar la faceta de sensibilización, ya que son 1.500 los escolares atendidos en la finca de Montequinto o en sus centros educativos, además de acercarnos a las parroquias, universidades o grupos de mayores y ofrecer propuestas.
Hablabas de las personas como protagonistas o centro de esta acción, ¿qué labor social se hace con ellas?
Más del 50 por ciento de la plantilla de Bioalverde son personas en situación vulnerable, con las que se realiza un itinerario personalizado de inserción. Se les facilita un desarrollo profesional y laboral, así como un acompañamiento social integral con el objetivo de mejorar personal y laboralmente. Son programas trampolines para dar el salto al mercado laboral convencional.
En esta década, ¿a cuántas personas se han podido atender?
En 10 años, se han atendido a 80 personas con contratos de inserción temporal. Se han creado 42 puestos de trabajo mantenido, de los que 24 son de inserción laboral, pasando de los 7 puestos con los que comenzamos en 2016 a los más de 40 actuales.
Mirando al futuro, ¿cuáles son los objetivos?
Esta es una misión a largo plazo y la idea es seguir expandiéndonos con las tiendas, ya que actualmente tenemos cuatro, dos de ropa y dos de alimentación. Además, contamos con dos naves, la de alimentación en Montequinto y una textil en Camas, así como 134 contenedores en la provincia de Sevilla para la recogida de ropa. Actualmente, distribuimos 90 toneladas de alimentos al año y, como empresa sin ánimo de lucro, reinvertimos en puesto de trabajo, por lo que, insisto, queremos seguir trabajando para demostrar que otra forma de economía es posible.




























