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Como la sal y la luz del mundo, la juventud cofrade de Dos Hermanas ha peregrinado este lunes festivo a la Parroquia de Santa María Magdalena, templo sagrado durante el Año Jubilar de la Esperanza, para participar en el Jubileo de la Juventud de las vísperas de la Romería de Valme.

Los grupos jóvenes de las hermandades y agrupaciones parroquiales de la ciudad han peregrinada desde la Plaza del Arenal hasta las puertas de Santa María Magdalena, precedidos por los sones del coro infantil y juvenil de la Hermandad de Valme. En la puerta del templo les aguardaba su párroco, Manuel Sánchez de Heredia, que ha presidido este acto de la juventud con la Virgen.

El acto estuvo conducido, en representación de la Hermandad de Valme, por Javier García, quien animó a la gente joven nazarena a «encontrarse con Cristo a través de la Virgen de Valme, en este Año Jubilar, en una Parroquia de Santa María Magdalena que es puerta de misericordia y esperanza».

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El párroco de Santa María Magdalena también quiso dirigir unas palabras al futuro de las hermandades de la ciudad, explicando que el Año Jubilar es «un año de alegría para fortalecer nuestra amistad con Jesucristo, ya que, si nos quedamos solo con contemplar a nuestras imágenes, poco haremos». La gente joven, prosiguió, «estáis llamados a ser la sal de la tierra y la luz en el mundo» y » tenéis que estar lleno de ilusión, esperanza y entusiasmo para llevar el Evangelio por todas partes como peregrinos de esperanza«.

A continuación, amenizado por los cantos del Coro infantil y juvenil de Valme, un representante de cada uno de los grupos jóvenes compartió con el resto una reflexión sobre palabras relacionadas con el Año Jubilar de la Esperanza. Todos ellos arropados por las diferentes insignias de las corporaciones participantes, que se dispusieron a los pies del altar.

La Hermandad de Valme habló de servicio; Presentación, de vida; Vera-Cruz, de Cristo; Amargura reflexionó sobre la palabra misión; Prendimiento, de caridad; Misericordia, de fe; Santo Entierro, de renovación; Oración en el Huerto, de oración; Cautivo, como no podía ser de otra forma, de esperanza; la Hermandad del Rocío de Dos Hermanas habló del perdón; la de la Estrella, de amor; la Sagrada Cena, de humildad; Tres Caídas, de reconciliación; Pasión, del término peregrino; Santa Ana, de puerta; Gran Poder, de testimonio; y, por último, Rocío de Montequinto, de comunidad.

El acto concluyó con la oración jubilar dirigida por el Manuel Sánchez de Heredia, así como con el canto de la salve y los vivas a la Virgen de Valme. Toda la juventud participante recibió su pergamino por haber peregrinado a un templo santo durante este Año Jubilar de la Esperanza.

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