La nazarena Belén Espí, doctoranda en Ciencias del Deporte en la Universidad Pablo de Olavide (UPO) ha abierto las puertas a un ámbito poco explorado o trabajado en el mundo del MotoGP: Carga de carrera y perfil de fuerza de los pilotos del Campeonato Mundial de MotoGP. Ese es el título del estudio que ha realizado, el primero publicado hasta la fecha, que analiza la carga de trabajo en carrera y el perfil de fuerza de los pilotos de los Campeonato del Mundo de motociclismo.
Belén ha llevado a cabo esta investigación en colaboración con MotoGP Health Center Quiron Prevención , servicio médico oficial del campeonato. El estudio se ha publicado en Journal of Sports Physiology and Performance, prestigiosa revista sobre fisiología y rendimiento deportivo.
Hasta la fecha, lo que existía era una investigación en Rookies Cup, que es como la cantera del motociclismo, pero nunca antes se había podido medir y comparar a los pilotos del campeonato de MotoGP en todas sus categorías. La falta de literatura científica al respecto se debe a que las escuderías están más centradas en el desarrollo de la moto, con muchos profesionales en su entorno, que en el rendimiento de su piloto.
Belén, que viene del área del fútbol, donde hay más tradición y trabajos al respecto, asegura que “parece que el mundo del motor tiene algo abandonado el aspecto físico de los pilotos, ya que no cuentan en su equipo con una persona especializada en la preparación de estos deportistas y nunca antes se habían realizado pruebas físicas en competición”.
Por ello, el logro conseguido por esta investigadora nazarena es más importante, ya que ha conseguido trabajar desde dentro con los pilotos para esta investigación, entrando donde nunca antes había entrado una preparadora física en el mundo de MotoGP.

Trabajar más en el piloto
Ella es consciente de que “estoy abriendo caminos y cuesta”, pero sabía que “era cuestión de tiempo que este mundo se diera cuenta de la necesidad de contar con profesionales en la preparación física de los pilotos”.
Tras trabajar durante dos años en este estudio con pilotos de MotoGP, Moto 2 y Moto 3, Belén Espí ha confirmado que “hace falta trabajar más en la preparación del piloto y cómo le afecta cada circuito”. Lo que hay que hacer, nos cuenta, es “diseñar entrenamientos más precisos, individualizados y seguros para los pilotos con la intención de educar su musculatura para que sea fuerte, ágil y rápido”. Un entrenamiento, añade, “que se parece un poco al del futbolista, ya que ambos tienen que tomar decisiones en segundos”. Por lo que “hago mucho hincapié en que si el piloto está bien entrenado, la fatiga aparece más tarde, reduciendo los fallos y las tomas de decisiones más tardías”.
Además, se han evaluado variables de la fuerza para fijar un perfil físico por categoría, con diferencias significativas entre Moto 3, Moto 2 y MotoGP. Esto, apunta la investigadora, “permite optimizar la preparación física y reducir los posibles riesgos de una lesión en un deporte de alta intensidad”.
Pasión por el deporte
Belén Espí siempre tuvo claro que lo suyo era el deporte. Por ello, esta joven de la barriada de Montequinto, formada en el Colegio Poetas Andaluces y en los institutos María Galiana, Hermanos Machado y Galileo Galilei, siguiendo el consejo de sus padres, de que “siempre haga algo que me apasione”, estudió en el IES Virgen de Valme el ciclo de Actividades Físicas y Deportivas. Para, a continuación, entrar en la Universidad Pablo de Olavide, donde estudió Ciencias del Deporte.
Tras especializarse en el mundo del fútbol en la UPO, hizo un máster en rendimiento en el mundo del motor en la Universidad Miguel Hernández de Alicante.
Belén cuenta que “busqué en el mapa dónde se concentraba el mayor número de pilotos por metro cuadrado y me fui con mi coche a Andorra y a la zona de Girona, Lleida y Barcelona”. Allí comenzó a entrenar a un piloto de Freestyle lesionado y, cuando se hizo un nombre, siguió entrenando a futbolistas y pilotos con su propia empresa por España y el extranjero.
Mientras tanto, fue intentando lo de su doctorado y empezó haciendo trabajo de campo por su cuenta, mientras iba llamando a las puertas de alguna universidad que aceptara su proyecto y abriese una línea de investigación. Tras varios intentos infructuosos en Andorra y Alicante, regresó a la UPO. En esta universidad nazarena logró que el que había sido profesor suyo de Fisiología del Deporte, Alfredo Santalla, se interese por su tesis y la apoyara, logrando la colaboración de MotoGP Health Center Quirón Prevención y que se le abriesen las puertas al mundo de los pilotos.




























