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El equipo de profesionales de la Unidad de Cirugía Mayor Ambulatoria (CMA) del Hospital El Tomillar, perteneciente al servicio de Anestesiología y Reanimación del Área de Gestión Sanitaria Sur de Sevilla, ha potenciado la humanización asistencial dentro del proceso perioperatorio del paciente pediátrico. Transformar el box pediátrico en un entorno más cálido, acentuar actitudes profesionales empáticas, empoderar a los menores al finalizar el proceso quirúrgico y, en suma, mejorar la experiencia del paciente y su familia, conforman los objetivos de la actuación realizada.

El entorno quirúrgico dispone de circuitos y protocolos asistenciales más rígidos conformando un contexto que puede condicionar aún más la deshumanización. Llevado a la edad pediátrica adquiere todavía más relevancia; de ahí que, partiendo del alto compromiso de estos profesionales en iniciativas orientadas a reforzar la cercanía, amabilidad y confianza ante un entorno extraño y personal desconocido, se obtenga la transformación de una atención más humana.

La actuación en la Unidad de Cirugía Mayor Ambulatoria dispone de varias líneas respaldas por la gran implicación de los profesionales en las necesidades emocionales y psicológicas de los menores y sus cuidadores. Se focalizan en tres ámbitos: garantizar la percepción de un entorno seguro y acogedor a través de la creación de un espacio cálido capaz de reducir la ansiedad; fomentar la participación familiar involucrando a los padres en el proceso y, en tercer lugar, optimizar la calidad asistencial con un ambiente que promueve el bienestar emocional y físico de los pacientes y sus familias.

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Artista nazarena implicada

La transformación del box pediátrico en una zona amigable ha contado con la participación altruista de Beatriz Morilla. Graduada en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla, esta artista nazarena está especializada en la animación y diseño 3D. Ha realizado una decoración infantil, especialmente pensada para transmitir tranquilidad. Para ello, ha utilizado pinturas en tonos pastel con toques de color equilibrados.

Los dos personajes creados en los dibujos de las paredes son `Tomillín’ y ‘Tomillina´, cuyos nombres representan simbólicamente al centro que los alberga. Se convierten en simpáticos personajes sanitarios situados a la entrada del box y encargados de recibir a los menores. En el interior, un entorno natural lleno de paisajes serenos, árboles con formas divertidas, flores y un arcoíris completan esta ambientación sosegada.

Y es que, como apunta la jefa de este servicio, Mercedes Echevarría, “la humanización de los espacios hospitalarios no sólo mejora el bienestar emocional de los pacientes, sino que también se asocia a una mayor cooperación durante los procedimientos médicos, una recuperación más rápida y una reducción del uso de medicación ansiolítica”.

Asimismo, el box dispone un área de juego para que los niños puedan distraerse durante su estancia dentro del proceso pre-operatorio y post-operatorio. Un rincón con una pequeña biblioteca con colecciones de publicaciones infantiles donadas por los propios profesionales y dibujos con motivos sanitarios para colorear.

Por su parte, la autora de la decoración infantil agradece a la dirección hospitalaria la oportunidad de participar en este proyecto “proporcionando a los niños un espacio divertido y creativo en un entorno agradable y colorido”.

Sensibilización e implicación de los profesionales

A la llegada al box pediátrico, sus profesionales entregan una infografía que recoge de forma resumida, muy didáctica y lúdica el recorrido perioperatorio, incluyendo los momentos claves de todo el proceso. A modo de juego, en cada uno de estos momentos reflejados en la infografía, el niño recibirá un sello y, al final de su intervención, un diploma que acredita su valentía. En el caso de las patologías de amígdalas, premiando con un helado el final de la cirugía que ayudará al mismo tiempo a aliviar y reducir el dolor y la inflamación.

Citar la sensibilización de los profesionales que se atavían a modo de superhéroes infantiles para transformar la experiencia quirúrgica. Asimismo, destacar la existencia de la `cultura de acto único´ en el circuito asistencial en pro de la disminución de desplazamientos al hospital, accesibilidad y comodidad de los pacientes pediátricos y sus familias.

Fomento de la participación familiar

Este proyecto considera a las familias como parte crucial. Para ello, ofrece flexibilidad en el acompañamiento de los menores, permitiendo que los padres acompañen al niño hasta el momento del traslado al quirófano. También se favorece el acompañamiento precoz del menor en la sala de recuperación postanestésica. Y, al mismo tiempo, se establecen horarios de visita más amplios para que los padres puedan estar con sus hijos el mayor tiempo posible.

A ello se agrega programas de Educación para padres con el objetivo de ofrecer información y recursos sobre el cuidado de la salud de sus hijos.

En conclusión, según subraya la directora gerente del Área de Gestión Sanitaria Sur de sevilla, Inmaculada Vázquez, “con este proyecto, se reafirma el compromiso de los profesionales de nuestra área sanitaria con la excelencia asistencial, avanzando en una sanidad más humana, empática y centrada en las personas que tiene en cuenta la dimensión humana en cada paso del proceso asistencial”.

Cerca del millar de menores
Los quirófanos de la Unidad de CMA del Hospital El Tomillar acogen cada año cerca del millar de menores. Pequeños, de tres años de edad en adelante, con patologías diversas englobadas en la modalidad de cirugía mayor ambulatoria. Es decir, asistencia quirúrgica donde el paciente es dado de alta el mismo día de la cirugía.
Principalmente, la especialidad que dispone de mayor número de actividad pediátrica es Otorrinolaringología para la intervención de amígdalas o las comúnmente conocidas `vegetaciones´. Le sigue Oftalmología con la patología del estrabismo. Y ya en menor número de intervenciones, le siguen patologías urológicas, de Cirugía General y Traumatología.

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