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La cuenta atrás terminó. Melody llevaba tiempo contando los días que le faltaban para poder subirse al escenario del auditorio municipal de Dos Hermanas y al fin llegó el día. El 26 de junio de 2025 quedará marcada a fuego en esta artista que se reencontraba con su público, con su pueblo, tras su paso por el Festival de Eurovisión, presentando su gira Esa Diva Tour’25. Y ante su gente, Melody se presentó como una diva de pata negra, ofreciendo casi dos horas de espectáculo en las que derrochó voz, baile y buena sintonía con el público, con el que no dejó de interactuar en todo momento.

Con unos shorts y un top rosa, con unas gafas a juego, bien de peluca rizada, la cantante hacía acto de presencia en el escenario del auditorio cuando faltaban pocos minutos para las diez y media. Arropada por un cuerpo de cuatro bailarines, Melody apareció cantando Túmbame, antes de agradecer al público «todo el cariño que me habéis dado», asegurando que «estoy encantadísima de poder estar aquí, ya que estoy muy orgullosa de mi ciudad«. La cantante estuvo arropada por su familia en esta cita tan especial. Su padre Lorenzo y su hermano Ele le hacían los coros en el escenario y, debajo, su madre no perdía detalle del concierto, acompañada por otros familiares y amigos de toda la vida de la artista.

Con una espectacular puesta en escena, con derroche de llamaradas de fuego y humo, confetis, tres pantallas en el escenario y una potencia musical, quizás, demasiada alta, Melody fue desgranando los temas más conocidos de su trayectoria. Te digo adiós, Dabadabada, un mix de Parapapá, Las cosas del amor y Rúmbame o TQM se fueron intercalando mientras que la artista no paraba de bailar y mandar besos y saludos al público.

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Tras el primer cambio de vestuario, optando por un mono corto palabra de honor de lentejuelas negro, Melody recordó la primera propuesta con el que optó a ir a Eurovisión en el año 2029, Amante de la luna, antes de cantar algunos de los temas imprescindibles de su gira, como De pata negra, «una rumba con mucho arte», o su nuevo single, El Apagón, un tema más discotequero, reforzando su figura de diva de pata negra. Y una diva como ella si tiene que parar la actuación porque en el escenario no están escuchando la música, la para y vuelve a empezar porque son «cosas que pasan en el directo».

A continuación se vivieron los momentos más íntimos del concierto cuando Melody recordó una de sus baladas icónicas, Y ese niño, que cantó con el público, mientras que este iluminaba con sus móviles el auditorio. El otro fue cuando invitó a Lorenzo Molina, «un gran artista, una gran persona y un gran padre, que me ha apoyado desde el principio» a cantar con ellas. Juntos interpretaron una versión flamenca de la bachata Loco y un emocionado Lorenzo quiso dar las gracias al público «por haber apoyado a mi hija, ya que ha pasado unos momentos complicados«. A lo que ella añadía que «ver a tu pueblo y a tu gente, que te ha apoyado, llenando el auditorio es algo muy grande».

Con una delantera del auditorio llena de un público infantil con pancartas muy diversas, como una que le pedía a Melody que cumpliera su sueño de subir con ella al escenario para hacer el helicóptero, la cantante aseguraba que «una de las cosas más bonitas que me han pasado en este tiempo es poder reconectar con tantos niños y niñas«.

Tras el último cambio de imagen, con un body azul de pedrería, que simulaba al eurovisivo, Melody afrontó la recta final del concierto. Cantó Bandolero y La Putuquita, el tema con el que colabora con la artista malagueña María Peláez, la rumba Nadie, «que hacía tiempo que no cantaba», y Vampiro. Con Mujer Loba, la cantante se atrevió a bajar del escenario, arropada por su equipo, para poder cantar la canción entre el público, que enloqueció con la artista, que subió al escenario para seguir con Bandido.

En el final del concierto, el público tenía el corazón dividido, entre El baile del gorila y Esa Diva, dos canciones separadas por más de 20 años de historia y trayectoria, que fueron el broche perfecto a la noche de la diva de pata negra en Dos Hermanas. Primero interpretó una versión más moderna del Gorila, más tecno, después de cantar parte de la canción a capela con el público, cerrando el concierto, como no podía ser de otra forma, con Esa Diva.

Fue en este momento del recital, cuando Melody se vino abajo, aflorando esas emociones que aún siguen a flor de piel tras su paso por Eurovisión. Muy emocionada explicaba que «ha sido muy bonito ver cómo el público se ha unido con la música, agradeciendo nuevamente tantas muestras de cariño en «un mundo en el que, desgraciadamente, a veces hay poco amor». Parafraseando la canción, habló de que «en la vida, hay rosas y espinas, pero nadie es más que nadie, ya que todos somos unas divas». Entregada, en la recta final, Melody cantó un Esa Diva más acústico, otro de los momentos más especiales de la noche, antes de poner la guinda con la actuación completa, bueno, casi, ya que faltó la pirueta final. Pero eso daba igual, ya que tenía al público entregado y le regaló una ovación final antes de su despedida y de afirmar que «siempre voy a estar para mi pueblo, siempre que haga falta, porque os quiero a reventar».

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