La Catedral de Sevilla acogió el pasado sábado, día 14, la ordenación sacerdotal de nueve diáconos del Seminario Metropolitano y del Seminario Redemptoris Mater de manos del arzobispo José Ángel Saiz Meneses. Entre estos nuevos presbíteros, un vecino de Dos Hermanas, Teodomiro Ortega Fernández, que, a sus 24 años, se ha convertido en el sacerdote más joven de Sevilla. No obstante, la edad mínima para recibir este sacramento es de 25 años, pero, como él mismo explica, “por una dispensa del Arzobispo, puedes ser ordenado con 24”.
Tras seis años de formación en el seminario, donde entró con 18, en septiembre de 2019, Teodomiro fue ordenado diácono en septiembre de 2024, antes de recibir el segundo grado del sacramento del orden.
Este joven nazareno vivió su ordenación “con tranquilidad e ilusión, ya que era un momento bonito y esperado”. En este día tan especial, estuvo arropado por su familia y “amigos de toda la vida de Dos Hermanas”. Además de contar con el apoyo de feligreses de la Parroquia de Ntra. Sra. de la Oliva, en la que se ha criado desde niño, y de otras parroquias y hermandades de Dos Hermanas, así como amigos y conocidos de las comunidades por las que ha pasado durante su etapa en el Seminario “para formarme y aprender de sus diferentes párrocos y feligreses”. Éste ha sido el caso de las parroquias de El Pedroso, Villaverde del Río, Los Remedios y San Sebastián en Sevilla”.

El sacerdocio para Teodomiro Ortega Fernández “más que un empeño humano, es una vocación, ya que es Dios el que te ha llamado y tú respondes a su llamada”. Es, prosigue, “como un camino ya andado, pero, ahora, de una forma distinta, la de entender la vida al servicio de Dios y la Iglesia como sacerdote”.
A la espera de un destino pastoral, que lo sabrá a final de mes, Teodomiro oficiará su primera misa como sacerdote en la Parroquia de Ntra. Sra. de la Oliva, este jueves, día 19, a las 20:00 horas.
Su destino a partir de este momento “depende de los designios de Dios, que se manifiestan a través del Arzobispo”. Por ello, añade, “estaré encantado de ir allí donde me envíen porque será el Señor el que así lo ha querido”.
Sobre su forma de ejercer el ministerio, este joven lo tiene claro. El sacerdote “tiene que ser ejemplo de Cristo en el mundo: cercano, empatizar con sus feligreses y llevar a Dios en cada gesto y cada palabra o momento”.




























