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La Parroquia de Santa María Magdalena albergó el martes, día 27, por la tarde, la entrega de la Medalla Pro Ecclesia et Pontifice (máximo reconocimiento que concede la Santa Sede) a María Luisa Díaz Núñez. Con ella se reconoce su abnegada entrega al servicio de la Iglesia y las personas necesitadas.

La entrega de esta distinción tuvo lugar en el transcurso de la Santa Misa que ofició el arzobispo de Sevilla, José Ángel Saiz Meneses, con la Virgen de Valme, de la que Mª Luisa es camarera 1ª, presidiendo el altar de la parroquia. Para esta ocasión tan especial, la Virgen lucía el célebre manto de castillos y leones con la toca de tul y lentejuelas a juego.

El acto contó con una numerosa representación del mundo de las hermandades, al que está tan vinculada Mª Luisa, así como del mundo institucional, con el alcalde, Paco Rodríguez, y el ex alcalde, Francisco Toscano, a la cabeza, junto a otros integrantes de la corporación municipal.

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Al final de la misa, monseñor José Ángel Saiz Meneses entregó la medalla a María Luisa Díaz Núñez “en su parroquia de toda la vida” y «ante la mirada de la Virgen de Valme, a quien le ha servido como camarera durante casi medio siglo”.

A disposición de la Iglesia

María Luisa comenzó su intervención con «unas palabras de gratitud sincera, en primer lugar, a Dios Nuestro Señor y a su Bendita Madre, que han querido que una servidora esté hoy aquí, junto a todos vosotros, recibiendo una distinción para mí tan inesperada como inmerecida«. La homenajeada recordó cuando el pasado mes de marzo le anunciaron la entrega de esta condecoración. En aquel momento, «me quedé desconcertada, sin palabras, pero al mismo tiempo pensando que recibir este reconocimiento supone una gran responsabilidad: nada menos que el compromiso de perseverar en el seguimiento a Jesucristo, siempre detrás de Él, porque nos marca el camino y, como Buen Pastor, nos conduce hacia la vida eterna».

En la cruz entregada por el arzobispo, explicaba, «aparecen San Pedro y San Pablo, los pilares de nuestra Iglesia, a la que he procurado servir en la medida de mi capacidad y de mis posibilidades, sin ningún mérito especial para recibir algo tan grande». Y es que, añadió, «no soy más que una humilde servidora que ha hecho y hace lo que le piden, y lo que cree que debe hacer como miembro activo de la Iglesia. Yo sólo he procurado que mi vida sea un continuo esfuerzo en seguir a Cristo, mediante la lectura del Evangelio, la oración en el Sagrario, la asistencia diaria a misa, la adoración eucarística, el rezo del Rosario y la ayuda a la Iglesia y a los hermanos en sus necesidades«.

En la medida de sus fuerzas, «seguiré intentando hacer todo el bien que pueda al prójimo, estando a disposición de lo que necesite mi parroquia, otras parroquias, así como la Iglesia Diocesana en general».

María Luisa Díaz Núñez también aseguró que «no podré agradecer lo suficiente, ni expresar con palabras, todo cuanto supone estar al servicio de “mi Señora”, la Santísima Virgen de Valme«. Lo más importante que hace una camarera, explicó, «no es vestirla o cuidar su imagen. Como bien sabéis muchos de los presentes, la tarea más hermosa es llevar su Poderoso Valimiento a quienes más lo necesitan, entregando la flor de su mano a los enfermos, para que sientan cercana a Nuestra Madre y reciban su consuelo en los momentos difíciles».

Una vida de entrega a la Iglesia
Mª Luisa Díaz Núñez nació en Dos Hermanas un 17 de abril de 1939 y trabajó como puericultora en la guardería La Milagrosa durante más de 30 años hasta su jubilación. Desde la década de 1950 ha sido catequista en la Parroquia de Santa María Magdalena. Perteneció en su juventud a la Asociación de Hijas de María Inmaculada, así como posteriormente a la Legión de María. Fue nombrada camarera 2ª de Ntra. Sra. de Valme en 1969, pasando a ser camarera 1ª en enero de 1979, tras el fallecimiento de Teresa Alonso. También ha ejercido como secretaria de la rama femenina de la Adoración Nocturna de la Parroquia de Santa María Magdalena durante más de 40 años. Sigue participando activamente en la vida de la Parroquia, así como colaborando con la Iglesia Diocesana y en numerosas obras sociales.

Foto portada: Hdad. de Valme / Marcos Villa.

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