Aunque la lluvia no hizo acto de presencia, no se cumplió el dicho de que el Jueves Santo es uno de los tres jueves que brillan más que el sol cada año. Aunque el astro rey hizo acto de presencia, tímidamente, las nubes ocuparon las primeras filas para disfrutar de la tercera jornada consecutiva con dos cofradías por las calles de Dos Hermanas. La tarde arrancaba en la feligresía de la Parroquia del Amparo, en la calle La Hacendita, desde donde volvió a hacer estación de penitencia la Hermandad de la Sagrada Cena un nuevo Jueves Santo.
Unos 200 nazarenos acompañaron a sus sagrados titulares durante su procesionar por la ciudad con un itinerario con cambios, sobre todo, a su paso, tras la salida, por la Barriada del Amparo. Tras salir de la calle Los Molares, la cofradía buscó por Las Cabezas de San Juan las calles Camas, Bogotá y Lebrija para llegar por Velázquez a Isaac Peral y encaminarse al centro de la ciudad por San José, Manuel
Siurot y Lope de Vega.
El alcalde de la ciudad, Paco Rodríguez, no quiso perderse la salida de esta hermandad desde el interior de su casa hermandad. El primero de los pasos, el misterio, en el que Jesús, durante la cena pascual con los 12 apóstoles, se anticipa al misterio de la redención, entregándose en cuerpo y sangre.










Este inmenso barco de la Semana Santa nazarena estrenaba para este Jueves Santo cuatro nuevas cartelas en la trasera y esquinas traseras del paso. Representan La Cena de Emaús, el Pelícano Eucarístico que se abre el pecho para alimentar a sus crías y dos Padres de la Iglesia, san Ambrosio y san Jerónimo. Estas han sido proyectadas por Daniel Villanueva, realizadas por Antonio Luis Troya y cuentan con detalles en plata del taller de Juan Lozano. Además, se incorporaban también dos guardabrisas realizados en metal plateado repujado para la mesa del Señor de la Sagrada Cena, en la que, un año más, figuraron pan y fruta naturales que, tras la estación de penitencia, se repate entre hermanos y devotos.
Otra de las novedades de la jornada la puso la A.M. Valme que se estrenaba con la Hermandad de la Sagrada Cena, aportando sones de agrupación musical al caminal del paso de misterio por las calles de Dos Hermanas. Esta agrupación hacía doblete de estrenos, tras debutar un día antes tras el paso de misterio de la Hermandad de Oración en el Huerto.
En el segundo paso, Jesús Humillado aguarda su crucifixión en el Calvario sobre un monte de flores silvestres. Presedido por un grupo de mujeres de mantilla, estampa típica de esta jornada de la Semana Santa, que se suman al cortejo, el Cristo salió a la calle, mientras la Banda Ciudad de Dos Hermanas, que acompaña al paso de palio, interpretaba la marcha Madrugá. El resto del recorrido le acompaña el trío de capilla Laudate Dominum, junto con la Escolanía del Colegio de Ntra. Sra. de la Compasión en momentos puntuales del recorrido.










En la delantera del paso de Jesús Humillado, cada años, se dispone un relicario dorado con una reliquia ‘Ex Ossibus’ de san José Sánchez del Río, mártir mexicano en la Parroquia de Ntra. Sra. del Amparo y San Fernando, y futuro titular de la Hermandad.
En el cortejo que presedía a Nuestra Señora del Amparo y Esperanza se incorporaba este 2025 la insignia de la Bandera Concepcionista, que la hermandad recuperaba este año y que abrió uno de los tramos de palio. La Virgen lucía un colorista exorno floral y estrenaba en su mano un rosario de filigrana que había sido realizado con perlas cultivadas y chapado en plata, donado por Valme Avilés Jurado, una de las camareras de la Virgen.
Mientras sonaba Ciudad de Dos Hermanas, como ya es tradicional, los pétalos de flores llovieron sobre el paso de palio, como también cayeron en la esquina de Los cuatro cantillos, otro de los puntos claves de su recorrido, antes de la entrada en Carrera Oficial. De esta forma, la hermandad cumplía con la misión de su estación de penitencia, que no es otra que rezar ante la presencia viva de Jesucristo en el Santísimo Sacramento, reservado en el monumento de Santa María Magdalena.









Una mirada a la historia
Mientras la Sagrada Cena se presentaba ante la Parroquia de Santa María Magdalena, en otro punto de la ciudad, uno de los enclaves con más historia, Dos Hermanas echaba una mirada al pasado. Las puertas de la Capilla de San Sebastián se abrieron a las ocho de la tarde y comenzaba a salir la Hermandad de la Vera-Cruz. Una de esas hermandades nazarenas que no hay que perderse de principio a fin, por la rectitud y saber estar en la calle de su cortejo y por los detalles que lo integran, como la reliquia del Lignum Crucis, un ostensorio que porta una espina de la Santa Vera-Cruz y que puede besar durante el recorrido de la estación de penitencia.
En su paso de madera de caoba, con el escudo de la hermandad en la delantera y el de la ciudad en la trasera, se reencontró con su ciudad el Cristo de la Vera-Cruz, tras un 2024 de ausencia por la lluvia. Sobre un monte de flores moradas este impresionante crucificado, obra anónima del siglo XVI con rasgos renacentistas y góticos, de pasta especial y tamaño algo mayor del natural, hacía su aparición por la puerta de la capilla bajo un cielo azul con nubes.
Sobriedad, silencio y respeto del público al paso de Cristo muerto en la cruz al iniciar su caminar y adentrarse en la Plaza Hidalgo Carret para iniciar su estación de penitencia. Tras el hijo, en su Mayor Dolor, la Virgen, bajo su palio de terciopelo color azul oscuro, bordado en oro, tanto en su interior como en el exterior con abundante decoración vegetal. Con un elegante y sencillo exorno floral blanco a base de claveles y rosas, esta dolorosa de autoría anónima, procesiona cada Jueves Santo escolatada por dos lemas en el interior de sus bambalines delantera y trasera: «Regina un caelun asumpta’ y ‘Regina sine labe concepta’.
En este 2025, la Virgen del Mayor Dolor lucía manto de salida recién restaurado. Una pieza borada en oro fino sobre terciopelo azul oscuro con profusión de motivos florales. Tras el manto, el cuerpo de acólitos acompañantes del preste y la Asociación Musical Utrerana, que puso sones fúnebres y de corte clásico a su discurrur por la ciudad este Jueves Santo.






































