El Viernes de Dolores es de centro y barrio en Dos Hermanas. Una agrupación parroquial de la feligresía del Amparo recorre las calles de la ciudad desde el núcleo central del municipio, como ya viene haciendo en las últimas vísperas de la Semana Santa. La casa hermandad de Santo Entierro acoge a esta corporación que sigue su camino hacia la hermandad de penitencia, mientras sigue presentando a su pueblo la eterna Misericordia de Cristo cada tarde-noche del Viernes de Dolores.
Centro y Amparo y unidos por dos advocaciones, el Santísimo Cristo de la Misericordia y Nuestra Señora de las Angustias, que salieron a la calle este viernes, día 11 de abril, en una tarde que no estaba amenazada por la lluvia y que se convirtió en una buena antesala de lo que queda por vivir en esta Semana Mayor nazarena. Y es que, en esa ocasión, al pasar El Prendimiento a engrosar el listado de hermandades de penitencia, ha sido la primera cofradía que ha recorrido las calles en las jornadas de vísperas.



A las 20:00 horas, las puertas de la casa hermandad de la corporación del Sábado Santo se abrieron y, como ya es tradicional, la poderosa voz del cantante Álex Ortiz recibió a los titulares de esta agrupación parroquial, cantándoles una saeta desde un balcón de la calle Nuestra Señora de Valme. El imponente crucificado de Manuel Téllez, el de sudario granate, volvía a procesionar con la compañía a los pies de su cruz de la imagen de María Magdalena, que se estrenara el pasado 2024. Una talla que se presentaba a su ciudad luciendo nuevos ropajes, saya y mantolín.
Con los sones de la Agrupación Musical Nuestro Padre Jesús Cautivo de Dos Hermanas, que estrenaba este Viernes de Dolores la marcha Eterna Misericordia, de Pedro Caparrós Ridao y Antonio Jesús Caparrós Ridao, el paso de Cristo comenzó a recorrer los primeros metros de la Calle Real. El paso de madera sin tallar y con candelabros de guardabrisas lucía un exorno floral rojo, como el sudario de Cristo, en el que se combinaban las rosas y los claveles.
Bajo palio de terciopelo negro, Nuestra Señora de las Angustias volvió a seguir a su hijo por las calles de Dos Hermanas, con los sones musicales de la Banda Ciudad de Dos Hermanas que la recibía en la salida con la marcha Angustias en el Calvario. La dolorosa de Téllez estrenaba para la ocasión nueva saya y fajín, así como la restauración del dorado de su diadema. Su angustiado rostro era iluminado por una candelería de estreno, escoltada por dos cirios votivos con mucho mensaje. Uno de ellos, Ángeles del Cielo, en memoria y concienciación de los pequeños que fallecen antes de nacer o al poco tiempo de vida, lo que se conoce como muerte gestacional, perinatal y neonatal. El otro, Hay mucha vida en ti, dedicado a todas las personas que están luchando contra la enfermedad del cáncer.



La Virgen recorría las calles de Dos Hermanas con el proyecto del pintado de las bambalinas interiores practicamente terminado. Una especie de templo andante, en el que las escenas del Vía Crucis del Señor rodean a la dolorosa. En este Viernes de Dolores se estrenaban la bambalina delantera, con la primera escena, y la lateral izquierda, de la segunda a la séptima, ya que el pasado 2024 se estrenaba la trasera con la octava estación. Esta obra de arte está siendo ejecutada por el artista nazareno Joaquín Alcántara, quien también realizara el Gloria del palio con la imagen de la Santísima Virgen de Valme. El exorno floral, en tonalidades rosas, estaba compuesto por rosas, claveles, clavellinas o ruscu.
En la calle Santa María Magdalena, que es el nexo de unión de la agrupación con su barrio, el Cristo de la Misericordia recibió una ‘clavelá’, mientras que los pétalos también cayeron sobre el palio de la Virgen de las Angustias mientras sonaba Al cielo la reina de triana por Ciudad de Dos Hermanas. Previamente, la dolorosa se presentaba ante el Monumento de la Virgen de Valme, en La Plazoleta, con sones musicales de El Cerro de Sevilla y su Virgen de los Dolores coronada.
Con la noche bien entrada, la eterna Misericordia del Señor se acercó a su barrio un nuevo Viernes de Dolores, visitando a sus vecinos de la Barriada del Amparo, por calles como Estepa, Los Molares o Las Cabezas de San Juan, antes de buscar su parroquia, la de Nuestra Señora del Amparo y San Fernando. En la calle La Hacendita, la agrupación parroquial saludó a la Hermandad de la Sagrada Cena, otro de los momentos claves de esta jornada, antes de encarar la recta final de su recorrido, nuevamente por el centro de la ciudad.




Tras dejar su feligresía, Misericordia y Angustias buscó las calles, Rivas, Lope de Vega y Mellizas, antes de encarar su entrada por rincones del centro de la ciudad como Cervantes o San Luis. La estrechez de este callejón, que envuelve al Cristo y arropa al palio, ya de madrugada son esos últimos momentos con encantos de un ya Sábado de Pasión. Encarnación Coronada, que sonó a la entrada de la Virgen de las Angustias puso el epílogo a esta jornada, pensando en un nuevo Viernes de Dolores de eterna Misericordia.




























