A sus 14 años de edad, el joven Javier Domínguez Ortega está dando pasos agigantados en el mundo de la música como pianista. Compagina sus estudios de 3º de Enseñanzas Profesionales en el Conservatorio Profesional Francisco Guerrero de Sevilla con sus clases de 3º de ESO en el Colegio Tabladilla. Ha ganado varios concursos de piano, ha sido solista con la orquesta del conservatorio y ya ha ofrecido su primer concierto en solitario. Por si todo esto fuera poco, compagina la música con el deporte, jugando al waterpolo y compitiendo con el C.W. Sevilla. Para poder lograrlo, la motivación y el gusto por lo que hace juegan un papel fundamental.
“Me encantaría formar parte de una orquesta y ser un gran intérprete”
¿Cómo descubrió que lo suyo era crear música con un piano?
En el colegio le recomendaron a mis padres que me apuntase al conservatorio porque era muy aplicado y maduro, además de que me quedaba embobado viendo a músicos tocar. Cuando empecé, me encantó y cada vez estaba más interesado en aprender más cosas. Mis profesoras siempre me animaron y querían impulsarme.
¿Qué papel jugó en sus inicios la figura de su profesora Laura Prada?
Fue mi primera profesora de piano y conseguía que fuese muy divertido dar clases, ya que se me pasaba muy rápido. También fue la que me impulsó y me apoyó en todo momento para continuar con el piano. Ella me enseñó la importancia de la constancia y la motivación. Trabajar todos los días es esencial, pero de nada sirve si no te gusta lo que haces. Además, me ayudó a transmitir emociones y a hacer que escucharme fuera entretenido.
¿Con qué se queda de su paso por el Conservatorio Elemental Maestro Andrés Segovia de su ciudad?
Me quedo con las clases de mi profesora Carmen Villalba. Con ella aprendí las bases del piano y me enseñó a no pasar nada por alto, a saber localizar los errores. Y lo más importante, a no cabrearse por fallar, porque es una cosa con la que hay que convivir todos los días. Allí conocí a mi gran profesora Vera Anosova y con ella seguí cuatro años de manera particular. Ella, como casi todos los profesores, era muy exigente, cosa que a mí me gustaba, porque yo también lo soy. Siempre he sido un niño aplicado, constante y comprometido. Tal vez, demasiado para mi edad. Y vi que este tipo de enseñanzas encajaba conmigo. Me hacía sentirme muy bien y no me costaba trabajo las horas que le dedicaba.
¿En qué momento y cómo descubre que el piano es más que una afición y que lo quiere enfocar desde una perspectiva profesional?
Desde el principio, me empezó a ir muy bien. Mis profesoras me animaban mucho y cada vez me ponían más objetivos. Cuando llegué al conservatorio profesional, tenía cada vez más retos, así que le tenía que dedicar dos o más horas al día. Entonces fue cuando me planteé el hecho de volcarme completamente en el piano y empecé a enfocarlo como una profesión.
Porque, ¿Cuáles son sus objetivos profesionales en el mundo de la música?
Me encantaría formar parte de una orquesta y ser un gran intérprete. Es decir, vivir de la música.
¿Se imaginaba cuando empezó a tocar el piano que iba a ir sumando una serie de logros siendo aún tan joven?
Aunque me decía que tenía potencial, no pensaba que iba a tener esas oportunidades tan pronto. Pero, todavía me queda mucho por aprender. Este año vuelvo a ser solista con la orquesta y solo pienso en conseguir la obra lo mejor posible. Quiero ir paso a paso.
Tiene canal de Youtube propio. ¿Qué podemos encontrar de Javier en esta plataforma?
En mi canal subo todas mis actuaciones y es una forma de ver mi progreso como pianista.
Actualmente, compagina sus enseñanzas profesionales de música con sus estudios de ESO en el Colegio Tabladilla. ¿Cómo se organiza día a día para llevarlo todo adelante y con buenos resultados?
Tal vez, un defecto mío es que soy muy exigente, pero es la única forma de llevarlo todo al máximo. Tengo que estudiar en cada rato libre que tengo, como en los recreos. Además, estudio y toco diariamente, incluso en festivos. Y es por eso que la motivación y el gusto por lo que hago juega un papel muy importante en mi día a día.
En su persona confluyen dos mundos bien diferentes: arte y deporte, ya que juega al waterpolo y compite con el C.W. Sevilla ¿Cómo encaja el mundo deportivo en este puzzle?
Yo hago mucho deporte y pienso que es para toda la vida. También es muy beneficioso para los músicos porque ayuda a ejercitar los músculos de la espalda y a corregir la postura.
Música y deporte son sus dos grandes pasiones, pero si tuviera que elegir finalmente una, ¿con cuál se queda?
Por desgracia, el hecho de hacer tantas cosas me hace tener que renunciar al deporte en ocasiones. Además, el piano es por lo que más estoy apostando y lo que más me gusta hacer.
¿Qué aporta el Javier pianista al waterpolista y viceversa?
El Javier pianista aporta el sentido de la perfección y de nunca rendirse. El Javier waterpolista ayuda a saber dosificar los fallos, pero también a ser crítico con uno mismo y ser realista. Haga lo que haga, lo más importante es ser humilde, hacer lo que te gusta y darlo todo.




























