El próximo domingo, día 6 de abril, a las 12:30 horas, en el teatro municipal, tendrá lugar el Pregón de la Semana Santa de Dos Hermanas, que organiza el Consejo de Hermandades y Cofradías. Lo pronuncia Francisco Javier García Pérez, quien estará presentado por Jesús Pérez Pérez.
“Es un pregón con alma de testimonio que entrelaza emoción y reflexión”
Francisco Javier García Pérez, a sus 49 años, es maestro de Educación Física en el Colegio San Hermenegildo, en el que, desde el año 2020, lleva la dirección general del centro. Javier es hermano de Vera-Cruz, Gran Poder, Rocío de Dos Hermanas, Sacramental y de la Hermandad de Valme y del Prendimiento. Vinculado al mundo del costal y del belenismo, ya pronunció la Exaltación de la Navidad en 2005.
20 años después de pronunciar la Exaltación de la Navidad, se vuelve a poner detrás de un atril para pregonar la Semana Santa. ¿Cómo asumió este encargo?
Recibí el encargo con una mezcla de sorpresa, gratitud y responsabilidad. Si la Exaltación de la Navidad me permitió hablar del inicio de la historia de la Salvación, ahora me toca profundizar en su momento culminante: la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. Es un desafío hermoso, que afronto con respeto y devoción, porque supone transmitir el mensaje más profundo de nuestra fe desde una perspectiva personal y cofrade.
¿Es más responsabilidad o privilegio ser la persona encargada de anunciar una fiesta tan importante?
Ambas cosas van de la mano. Es un privilegio porque significa ser la voz que anuncia algo que nos une como comunidad cristiana y cofrade, así como la confianza dada por el Consejo de Hermandades. Pero, al mismo tiempo, es una gran responsabilidad porque supone estar a la altura del sentimiento y la devoción de tantas personas. No es solo hablar de la Semana Santa, es hacer que quienes me escuchen la sientan aún más suya.
Una vez asumido el encargo, ¿tenía claro lo que quería contar en su pregón de la Semana Santa de Dos Hermanas?
Desde el principio tuve claro que el pregón debía ser un reflejo de la Semana Santa que vivimos hoy, sin olvidar el pasado ni perder de vista el futuro. He querido destacar la importancia de la fe como cimiento de nuestras hermandades, así como su labor evangelizadora, formativa y social. Además, la vivencia personal dentro de las cofradías y la trascendencia de cada momento de la Pasión de Cristo son hilos conductores del pregón.
Si tuviera que definir su pregón en forma y contenido, ¿Cómo lo haría?
Es un pregón con alma de testimonio, donde la emoción y la reflexión se entrelazan. En cuanto a la forma, he combinado prosa y verso para dotarlo de musicalidad y dinamismo. En el contenido, busco que cada cofrade se sienta identificado, que vea en mis palabras un espejo de su propia vivencia.
¿Qué no puede faltar nunca, con independencia de la persona que lo pronuncie, en un pregón sobre la Semana Santa?
Un pregón de Semana Santa debe ser un canto de fe, que despierte en el público la emoción de lo que significa la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, que es la esencia de todo. Además, un pregón debe transmitir la verdad del que lo pronuncia y su vivencia personal. Debe haber sentimiento y autenticidad, pero, sobre todo, un mensaje que quede en el corazón de quienes lo escuchan, sin faltar la devoción a nuestras imágenes titulares, el reconocimiento a las hermandades y su labor, la evocación de momentos vividos y la invitación a la reflexión personal.
¿Cómo fue ese proceso de gestación de este pregón? ¿Cómo, cuándo y dónde ha ido cobrando forma?
Ha sido un proceso de inspiración pausada y reflexiva. Ha nacido en el encuentro con el Señor en el Sagrario, en momentos de soledad, de amaneceres, de paseos por lugares significativos para mí, del silencio de la capilla, en encuentros cotidianos con hermanos cofrades y hasta haciendo deporte en la naturaleza. Desde que empecé a redactarlo, ha sido un camino de reflexión y de recuerdos, en el que Dios me ha guiado en cada palabra.
Es un hombre de hermandad, hermano de varias en su ciudad. ¿Qué papel va a tener la vida en hermandad en su pregón?
Tendrá un papel fundamental. La vida de hermandad es la base sobre la que se construyen nuestras cofradías, el espacio donde compartimos fe, devoción y compromiso. Quiero destacar el valor de la convivencia, la importancia de los cultos, de la misión social que desempeñan las cofradías y del testimonio de fe que ofrecen sus hermanos. La hermandad no es solo un sentimiento, es una forma de vida y eso estará presente en mi oratoria.
¿Qué persona lo presentará ese día y por qué?
Me presentará Jesús Pérez Pérez, mi primo hermano. No está vinculado directamente al mundo cofrade, pero me conoce desde la infancia y sé que ha profundizado en todas mis facetas, pudiendo hacer una visión global de quién soy. Su presencia es un homenaje a mis raíces y a los lazos familiares.
Normalmente, el pregonero elige algunas de las marchas que sonarán en su pregón. ¿Cuál ha sido su selección?
Cristo de la Vera-Cruz será la marcha entre la presentación y el inicio del pregón, por lo que significa dicha hermandad y su titular para mí. Por otro lado, cerraremos con Siempre la Esperanza, que es una alabanza musical en el recordatorio de este año Jubilar, convocado por el Santo Padre, bajo el lema de Peregrinos de la Esperanza.
Cada pregonero deja una huella. ¿Cuál es la que le gustaría que dejase el pregón de Francisco Javier García Pérez en las personas que lo escuchen en el teatro municipal?
Me gustaría que mi pregón despertara emociones, renovando la fe de quienes lo escuchen, con un mensaje de esperanza, sintiéndose identificados y emocionados con sus propias vivencias. Si consigo que alguien salga del teatro con un sentimiento más profundo hacia nuestra Semana Santa, y con ganas de vivir y transformar su hermandad con mayor compromiso, habré logrado mi propósito.




























