Guardias de asalto se han mantenido toda la noche a las puertas de los almacenes de aceitunas
El Ayuntamiento de Dos Hermanas se está viendo desbordado por los conflictos laborales que se están sucediendo en el pueblo y que pueden desembocar en problemas aún mayores. El 15 de junio se declararon en huelga los vendedores del mercado de abastos y al día siguiente se sumaron los repartidores de pan y carbón . Se trata de productos de primera necesidad que están dejando desabastecidos a los vecinos.
Ante la carestía de vida, los comerciantes solicitan una reducción de las tarifas de arbitrios municipales que se les aplica, pero desde el consistorio contestan que esa medida es inviable “ya que supondría modificar los presupuestos ya aprobados”.
El alcalde, el socialista Manuel Rubio Doval, lleva sólo cuatro meses en el cargo, tras vencer el Frente Popular en Dos Hermanas en las elecciones del pasado mes de febrero. Sin embargo, se ha encontrado unas condiciones sociales de difícil solución. El gran problema es que no hay trabajo y, ante la falta de medidas, cada cual busca el pan de sus hijos como buenamente puede. A principios de mes, la Guardia Civil tuvo que desalojar de la finca El Copero a 85 obreros de Dos Hermanas que se dedicaban a segar habas sin permiso de los dueños; un asunto que, ante las quejas de agricultores de Coria del Río, ya ha llegado al despacho del ministro de Agricultura.
Llegan los guardias de asalto
La situación se ha complicado en las últimas horas, al sumarse a la huelga de los gremios mencionados el auténtico motor de la economía de este pueblo: los almacenes de aceitunas. Los sindicatos obreros convocaron ayer huelga de brazos caídos para pedir una mejora en los jornales. Ante esta situación se tomaron medidas extremas: salieron desde Sevilla dos coches de guardias de asalto en servicios de vigilancia y correría. Su presencia armada a las puertas de los principales almacenes suscitó un gran nerviosismo entre los empleados que querían pasar la noche dentro de las naves de los almacenes. Finalmente, depusieron su actitud y, a las nueve de la noche, desalojaron las fábricas. Los guardias han regresado a su cuartel esta mañana. La tensión es máxima.



























