Ganaron. Lo consiguieron.
La Selección hizo historia
con la histeria en la memoria
de tantos cuartos-frontera,
elevándonos al cielo;
descorriéndonos el velo
que descubre las quimeras.
Lo hizo todo y todo bien:
hizo soñar a la grada,
hizo oficio ante patada
anaranjada y faltona,
jugó perfecto —mejor—
y a Holanda hizo el honor
de hacerla subcampeona.
¿Y lo mejor…? Lo mejor
es que unos cuantos chavales
han logrado, por raudales,
deleitar a España entera,
hacerla sentir nación
y al compás de Selección
tremolar nuestra bandera.



























