Culmina una feria marcada por la crisis
El domingo, la Feria del Libro de Montequinto echó el cerrojo con un sabor agridulce. Por una parte, con un buen sabor de boca por la animación vivida en el recinto durante las últimas jornadas, marcadas por una óptima meteorología y que animó a los quinteños a salir a la calle.
Uno de los aspectos más valorados por los libreros y que han incidido en esta buena ambientación ha sido que todas las actividades organizadas han tenido lugar este año en el centro de la feria. Una programación que ha llenado de vida las tardes con actividades para todos los públicos.
El tono amargo lo pusieron las garras de la crisis que también han alcanzado a esta feria. Los libreros no se muestran muy satisfechos con las ventas que han descendido respecto a la edición de 2008. Los visitantes se han rascado menos el bolsillo este año y a la hora de adquirir algún volumen han mirado con lupa los precios de la primera página. A pesar de este detalle, la literatura infantil ha sido la protagonista.



























