Llama un inspector rescata el teatro más clásico
Como si de una partida de Cluedo se tratase, en la que los jugadores deben adivinar con una serie de pistas quién es el asesino, el público que llenó el pasado viernes el teatro municipal se involucró de lleno en los entresijos de la obra Llama un inspector. Un montaje que recuerda a las obras clásicas del género de intriga en una historia en la que la acomodada familia Birling, que celebra la pedida de mano de su hija, se ve envuelta en una turbia historia en la que hay un suicidio de por medio y un culpable que se encuentra entre ellos.
Una interesante apuesta en la que los interrogatorios de un extraño inspector van dando al espectador las pistas necesarias para desenmarañar la historia. Aunque, cuando todo parece resuelto nada es lo que parece. Correcta la actuación de su elenco de actores, en la que brillaron más los jóvenes que los nombres consagrados, como Concha Cuetos, Paco Valladares o J.L. Pelucena, que ofrecieron lo que de ellos se esperaba. Ni más ni menos. También brillante su escenografía y la puesta en escena. Por lo demás, una obra muy estática, con poca acción y previsible.
La molinera de Arcos
La segunda cita teatral del fin de semana vino de la mano de la asociación cultural La Esperanza que presentaba La molinera de Arcos. De nuevo, vuelve a jugar sobre seguro, apostando por el teatro clásico, que es el que más domina. Un montaje con el sello ineludible de La Esperanza.



























