La violencia hacia las mujeres es un fenómeno universal que no respeta fronteras, culturas, niveles económicos ni edades. Así lo pone de manifiesto el Informe Mundial sobre la Violencia y la Salud de la OMS ,según dicho informe más de un 80% de las mujeres han sido agredidas físicamente por sus parejas masculinas en algún momento de sus vidas, si unimos a este número las agresiones psicológicas, el número de víctimas se elevaría de forma brutal. En España desde el 1999 hasta nuestros días ha habido 644 víctimas mortales de violencia de género.
Es inadmisible que la sociedad del conocimiento, la sociedad de los avances tecnológicos y la sociedad de la globalización, conviva con algo tan primitivo e irracional como es la violencia que sufren muchas mujeres .
Es un problema social de primer orden que afecta a todos y a todas, y que genera unos irreversibles costes personales y sociales impidiendo el desarrollo de nuestra sociedad.
Desde los hogares, en la escuela, en los centros de trabajo, en la universidad y en todos y cada uno de los ámbitos de nuestra sociedad, cada ciudadano, cada ciudadana y cada institución, pública o privada, tienen el deber y la misión fundamental de cooperar para educar en igualdad, sensibilizar a la ciudadanía, romper el silencio, prevenir el maltrato y denunciarlo desde sus primeras manifestaciones. ¡¡Porque nuestra pasividad y nuestro silencio nos hace cómplices!!.
Creo que es fundamental que el otro 50% de la sociedad, los hombres, participen y se les oiga. Porque estoy convencida de que son muchísimos hombres los que no quieren que se les confunda con aquellos otros que ejercen o toleran la violencia contra las mujeres. Creo que es fundamental que apoyen a sus compañeras, hermanas, madres, amigas… Es necesario que los hombres transmitan a los agresores que tienen todo su rechazo, que nada tienen que ver con ellos.
Porque el machismo es violento cuando mata pero también cuando discrimina, insulta, minusvalora a la mujer por el hecho de serlo… Los hombres también deben decir bien alto que un hombre machista ni es hombre ni es nada.
El trabajo del movimiento asociativo es fundamental de cara a la sensibilización de las personas, ya que el contacto directo que ofrecen por medio de sus actividades hace que los mensajes que a través de ellas lanzan sean recibidos de primera mano. La Asociación de Mujeres Vecinales ‘Oliva’, está concienciada de la responsabilidad que tienen en este tema, colaborando con las administraciones en aquellas iniciativas que sean necesarias para contribuir a la erradicación de éste nuestro problema.






























