El pregonero destacó la importancia de la labor de las cruces de mayo nazarenas
Con un canto a la Vera-Cruz y a Cristo crucificado como símbolo del amor y la gratitud de Dios, que se entregó “por nosotros sin esperar nada a cambio”, empezó Antonio Alonso Bellido su I Exaltación de la Cruz de Mayo de la calle Guadalajara en la capilla de San Sebastián, hasta donde se desplazaron amigos, familiares, miembros de otras cruces de mayo y de hermandades nazarenas para arropar este acto.
El Soneto a Cristo Crucificado fue el primer poema que salío de labios del pregonero, después de los sones de la Saeta que interpretó la agrupación musical Nuestra Señora de Valme, a la que también pertenece.
Antonio Alonso, empezó su pregón tras las emotivas palabras que le dedicó Pablo Moreno Plaza, uno de los miembros más jóvenes de la Cruz de Mayo de la calle Guadalajara.
15 AÑOS DE AMISTAD
Antonio Alonso Bellido, conocido entre sus allegados como ‘Triana’, resaltó el valor de la amistad “que ni se buscaba ni se elegía”, pero que ha sido una constante en la cruz de mayo a la que pertenece y que ha provocado “el que se haya forjado una identidad propia”, por lo que “el último viernes del mes de mayo hemos vuelto a nuestra cita, como si nos hubiésemos visto ayer por última vez”.
En este sentido, habló de las miles de “batallitas” que se podrían contar de estos 15 años de cruz de mayo, “ratitos en la cochera, que para mí es santuario, con la radio encendida, que ha ido marcando el ritmo de nuestras vidas, pendientes de darle al play y de acercarla al costero para que se escuche bien”.
¿A QUÉ JUEGAN LOS NIÑOS?
Tablas de palés y cajas de frutas fueron los primeros elementos para montar la cruz de mayo, “con un padre orgulloso que llevaba un cassette”, explicó el pregonero. Así, recordó la primera vez que vio una Cruz de Mayo, con cinco años y, a partir de ahí, jugaba a ponerse un trapo en la cabeza y a usar una silla de enea. “Siempre jugando con mi abuelo, a ser Curro [Romero], armao o costalero”.
CELEBRAR QUE HEMOS CRECIDO
A la pregunta de por qué se celebra este aniversario “tan raro, a los 15 años”, Antonio Alonso explicó que se trata de la celebración “de la madurez. Hemos crecido, ya no somos niños, y la amistad ha sido el medio de conocernos y llegar a Dios, que no está sólo en el templo, sino en los detalles”.
En estos 15 años los jóvenes que una vez fueron niños son ahora hombres “que quieren ir de la mano de la iglesia y ser hermandad, porque hay que llegar a Roma con el cirio en una mano y el Evangelio en la otra”. Por eso, se alegró de que su Cruz de Mayo no sólo sirva para salir una vez al año, sino que “participa en catequesis de Confirmación, ayudan al arcipreste, Antero Pascual, en sus labores, realizan visitas a los asilos, ayudan a Cáritas, realizan recogidas de alimentos y dan culto al Santísimo, puesto que Dios reside donde dos o tres personas se reúnen en su nombre”.
Alonso Bellido terminó agradeciendo a todos la oportunidad “de jugar a ser pregonero, a ser un joven que juega a exaltar como los grandes”.
Querer a Dios por medio de la hermandad
El exaltador tuvo palabras de recuerdo para el resto de corporaciones que sacan Cruz de Mayo: Amargura, Borriquita, Oración en el Huerto, Nuestra Señora de los Ángeles y Jóvenes Cofrades. Así, elogió a estas iniciativas, “porque en Andalucía se nos enseña a querer a Dios por medio de una hermandad, en las que las cruces de mayo son cantera de costaleros y de cofrades que luego ponen en práctica lo aprendido en estos años”.
De Los Ángeles, cruz de mayo que también celebra este año aniversario, en este caso por sus diez años, destacó “una cruz llena de vida, amor y resurrección”, y de los Jóvenes Cofrades, que son “el hermano pequeño que se separa para tomar su camino”.



























