Poveda suspende su recital a los pocos minutos de comenzar por enfermedad
Dicen que lo bueno, si breve, dos veces bueno. Pero lo de Miguel Poveda en el teatro municipal el pasado viernes fue el colmo de la brevedad. El joven cantaor flamenco tuvo que suspender el recital que daba comienzo a su gira por toda la provincia, dentro del circuito de artes escénicas de Diputación, por problemas de salud.
Había mucha expectación en el patio de butacas minutos antes del inicio del concierto. Con un lleno absoluto, con público tanto nazareno como de Sevilla y su provincia, el pellizco flamenco estaba asegurado de la mano de una joven promesa que ha irrumpido fuerte en el panorama del cante jondo y que ha logrado atraer a los teatros a un público heterogéneo y diferente al que suele presenciar habitualmente recitales de esta índole.
Visto y no visto
A las 21:00 horas las luces se apagaron y sobre el escenario, en el que había estratégicamente colocadas cuatro sillas, apareció Miguel Poveda, de negro rotundo y alumbrado por un foco. A capela, tan sólo con un fondo ambiental, sin florituras, Poveda comenzó a desgranar los primeros quejíos flamencos. Los que están acostumbrados a oír el portento de voz de el joven cantaor sabían que aquella no era su voz habitual. “Pero si él canta normalmente como un jilguerito”, comentaba un aficionado entre el público.
Tras varios minutos cantando, Miguel se retiró entre aplausos a bastidores para aparecer de nuevo en escena.
“Estoy muy contento de estar en Dos Hermanas, porque tenía muchas ganas de venir aquí el primer día de mi gira por toda la provincia de Sevilla”, aclaraba Poveda. “Hoy estoy desobedenciendo al médico al estar aquí, después de estar dos semanas en cama a causa de una infección de bronquios”, apuntó. “Me dijo que no viniera, pero yo pensaba en vosotros. Lo siento mucho pero no voy a poder seguir, así que yo vengo otro día y os canto”.
Poveda desapareció del escenario ante el estupor de los presentes que no sabían si levantarse o no de sus asientos, mientras su técnico de sonido aclaraba que “es verdad, está muy tocado”. En este momento, se despertó un debate entre el público, dividido entre los que se mostraban indignados por la actitud del artista que “si sabía que no se encontraba bien debería haber suspendido antes” porque “esto no se había visto nunca”; y los que alababan su gesto de “haberlo intentarlo”.
Según la Delegación de Cultura, a las 17:00 horas Miguel les avisó de que iba al hospital porque no se encontraba bien, pero a las 19:00 apareció en el teatro para probar sonido con la intención de sacar el espectáculo adelante. La decisión de susponder les pilló de sorpresa. Cultura atendió a los asistentes informándoles de que podían devolver su entrada o conservarla para una nueva cita.
Concierto antes de marzo
La Delegación de Cultura ya ha cerrado una nueva fecha para el recital de Miguel Poveda, a falta de confirmar con Diputación, que se celebrará durante el trimestre, antes del mes de marzo.



























