Teñido de controversia
por la Reina, sus palabras,
las bombas de los etarras
y el IBEX que no endereza,
noviembre da un paso al frente
entre este tiempo estridente
que no levanta cabeza.
Son cosas circunstanciales,
coincidencias de este mes.
Otra cosa es la memez,
esta ola que suscita
el gusto por maquillarse
desinhibirse y pasarse
vestidito de brujita.
Lo yanqui lo inunda todo:
buscamos mimetizarnos
con su mundo al pasearnos
en un disfraz de difunto,
a un tiempo que censuramos
su cultura, su marchamo,
su política y su mundo.
En cuanto a aquí, en Dos Hermanas,
la cosa no es para tanto:
el tonteo del disfraz,
no pasa del escolar
vestido de muerto-niño,
o del eterno pestiño
que es aguantar la encerrona
de una gran horda borracha
que, triste, se deshilacha
al son de la botellona.



























