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Años difíciles de los 45 a los 55

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Estimado José María, mi nombre es J. L. G., me dirijo a su consultorio para hacerle partícipe de un malestar que estoy viviendo, por si puede aportar algún remedio.

Tengo 46 años, estoy casado y tengo dos hijos. Mi situación económica es muy estable, dentro de la situación general que en estos momentos vivimos; tengo un buen trabajo y un nivel de vida bastante aceptable, sin embargo, no funciona mi relación de pareja. No me siento todo lo feliz que debería estar, por los dos hermosos hijos que tenemos; estoy cansado de mi trabajo, fuente del sustento de mi familia hasta este momento; me siento cansado, apático, triste, en ocasiones afligido a niveles considerables y lo que creo peor y más me preocupa, el deseo sordo de desaparecer y dejarlo todo sin saber a dónde ir y qué hacer.

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Me gustaría conocer su opinión al respecto. Gracias anticipadas.

En muchas ocasiones, no voy a precisar la cantidad, el ser humano adopta una filosofía de vida, por la que rige su existencia, por la que gira todas sus acciones e incluso programa la existencia de él y los suyos. Esta filosofía va evolucionando y al mismo tiempo moldeándose a lo que ese ser va considerando el paso o etapa siguiente a cubrir. Sin embargo, son pocos los que se detienen de vez en cuando a valorar el transcurrir de su filosofía para ver si merece la pena seguir o modificarla. De esta manera, los días, los meses, los años van pasando hasta que llega el momento en el que detenerse es obligado y la parada se convierte en brusca.

Estas paradas generalmente son producidas por un frenazo en la salud o un estado de agotamiento físico, y esta nueva situación te hace ver la realidad desde un punto de vista muy diferente, más ralentizado y realista. Reflexionas y aparecen preguntas parecidas a “¿Compensa la vida vivida con lo conseguido?”

En el entorno en el que vivimos, y al que pertenecemos, no existe otra manifestación de vida cuyo objetivo no sea el amasamiento de riqueza originaria del entorno que compartimos, ni la destrucción de otros elementos vivos, solo por el hecho de conseguir amasar la riqueza referida. Sólo el ser humano es capaz de amasar, desolar y destruir el entorno, incluso dejar morir o asesinar, dentro de las leyes y conductas cívicas, a seres semejantes a él, pero con más limitaciones físicas y sociales, y todo promovido por una avaricia ciega y destructiva, que no le permite ver ni la destrucción que conlleva ni la realidad de que este mundo físico lo dejará marchar desnudo de la misma forma que vino a él.

Sí, generalmente vivimos muy alejados de nuestro ser, de nuestra esencia, y nuestro organismo protesta y llama la atención con dolencias, padecimientos, enfermedades y en ocasiones con la muerte súbita. Nosotros formamos un cúmulo de energía en perfecto equilibrio y para mantenerlo es obligado vivir con respecto a nuestra esencia estructural del ser y no con respecto a nuestros planes económico-sociales, ya que el primero da la vida y el segundo la aniquila.

Sostengo la idea de que se vive en una línea totalmente egoísta que nos hace valorar la vida por lo que tenemos y no por lo que somos. Con esto entramos en situaciones preocupantes de la sociedad, como pueden ser estrés, depresión, dolores múltiples y un sinfín de enfermedades más de plena actualidad y que desgraciadamente, en la mayoría de los casos, acudimos a menguar sus síntomas, sin actuar sobre sus orígenes por mero desconocimiento. Situaciones producidas por el desequilibrio energético, que la vida egoísta del ser va creando constantemente, como medio de protesta.

Estimado J. L. G., desconozco la filosofía de vida que tienes adoptada, pero entiendo que estás en esa parada brusca a la que antes hacía referencia y supongo que estarás viendo muchas y variadas circunstancias de distinta manera a como normalmente lo hacías antes. Es un momento ideal para rehacer esa filosofía, para hacer nuevos planes, para darle un giro a la vida, porque en realidad es una oportunidad que se te ofrece, que se presenta ante ti, para ser aprovechada; por otra parte, te recuerdo, que existe una terapia oriental, el Chi-Kung, que es la forma de mover, activar o desactivar la energía de nuestro cuerpo y por consiguiente su equilibrio. Aparte de estas propiedades, tiene la facultad de combatir dolores y molestias de forma natural, teniendo en cuenta que muchas dolencias son incurables. Es importante saber que dentro de sus respectivos síntomas y situaciones se consigue una mejoría importante con la practica de estos ejercicios.

No me hablas de tu estado de salud, pero considero que ya algo tienes que te lleva a esa situación que me describes. Por ello, deberías reflexionar y ver si sería bueno modificar o corregir tu filosofía de vida, así que ármate de valor, saca fuerzas desde el infinito y modifica esa situación y, si te crees incapaz, recurre y busca ayuda profesional, porque de algo estoy seguro, merece la pena pelear por la familia cambiando salud por un poco menos de bienestar. Es preferible un padre sano menos pudiente que una foto de alguien que fue padre.

Sin otro particular recibe un abrazo y una flor.

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