La velada, posterior a la procesión, estuvo amenizada con la participación de varios artistas locales
Aunque tardía por haber salido ya con el mes de junio iniciado, la Cruz de Mayo de la Hermandad de la Borriquita disfrutó de una noche cargada de buen ambiente y alegría, tanto en el recorrido por las calles del centro de la ciudad como en la fiesta que luego se organizó en el patio del antiguo colegio La Almona.
Los miembros del grupo joven fueron los encargados de portar la Cruz, acompañados por los sones de la agrupación musical Nuestra Señora de Valme de Dos Hermanas.
Con una gran puntualidad salió la Cruz de Mayo de la casa hermandad de Borriquita y se adentró por las calles Melliza, Santa María Magdalena, Aníbal González, Lope de Vega, Cervantes, San Luis, Nuestra Señora de Valme, plaza de la Constitución y Real Utrera hasta llegar al colegio.
Una de las notas más destacables es que el paso con el que procesionó la Cruz de Mayo es el que sacó por primera vez el antiguo grupo joven de la hermandad, en los principios de la década de los 90, diseñado y realizado por José Luis Romero Cala, hermano de la hermandad de la Borriquita.
Fiesta en la almona
Una vez que el paso estuvo en el patio del recreo del antiguo colegio Vicente Aleixandre, dio comienzo la fiesta, en la que hubo una tómbola benéfica que cosechó un gran éxito, ya que se acabaron muy pronto todos los regalos que se habían donado.
La música formó parte importante de la velada, con las actuaciones de los coros de las hermandades de Valme y Rocío, así como el coro Amanecer y los grupos locales D´Arte y Yerbabuena, entre otros.
El bar también tuvo éxito entre los asistentes a la fiesta, donde además de los típicos montaditos, este año se pudieron degustar caracoles, propios de la temporada estival.
Esa misma noche, al término de la fiesta, los costaleros trasladaron el paso a la casa hermandad.



























