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    El coro de Valme evoca la esencia de la romería a través de la música

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    Los cantes alrededor de las flores de papel forman parte de la romería tanto como la peregrinaciónEl espectáculo conjuga sentimientos y emociones con los momentos más importantes de esta celebración

    Frontiles, varas de carreteros, flores rizadas, sombreros de ala ancha, sillas de tijera y, sobre todo, mucha música. Dos Hermanas reza a su Virgen de Valme cantando, de eso no hay duda. Buena muestra de ello es el espectáculo musical Sabe mi pueblo a Valme, organizado por el coro de la hermandad, que se desarrolló el pasado viernes en el teatro.
     

    La agrupación hizo un amplio recorrido por todas las tradiciones que rodean a la romería, sus días previos y su preparación con diversos cuadros en los que la iluminación, el juego de voces de los integrantes del coro y la puesta en escena tuvieron el mayor peso.

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    La esencia de la romería se vio recreada desde el momento mismo en que las tradicionales flores de papel empiezan a rizarse en las puertas de las casas o los patios, una tradición que dota a las carretas de una singularidad única en el mundo. Así apareció el coro, al tiempo que dos carreteros iban dándole forma al dibujo multicolor en el enrejado de una futura carreta. Rumbas, sevillanas llenas de nostalgia y dedicadas a la Coronación fueron desgranándose en los primeros momentos del espectáculo, que había sido presentado por una selección de fotografías, acompañada de música y voz en off.

    Tradición y renovación
    El golpe de efecto estuvo a cargo de la Agrupación Musical Nuestra Señora de Valme, que irrumpió en la escena con el toque de la diana floreada y el Gloria a ti Virgen de Valme, que muchos incluso tararearon desde sus asientos. Emocionó esta actuación y levantó sonoras ovaciones entre el público.

    Tras la caída del telón, volvió a subirse para mostrar los días previos a la romería, con los actos habituales como el traslado, la Función y el pregón. La aparición de un grupo de niños con varas de nardos, en clara alusión a la ofrenda y al Besamano de la Virgen, llenó de ilusión a los asistentes. Mucho más cuando los pequeños se integraron en el coro y cantaron el último palo de unas sevillanas. Savia nueva no va a faltar en este coro, que tiene asegurado el relevo generacional en la voz y en el arte de estos jóvenes intérpretes.

    Cohetes y campanas anunciaron la Misa de Romeros y la salida de la romería. Y ya con los sombreros calados y los vestidos de flamenca, los componentes del coro recrearon el camino, con sus típicas paradas, y la estancia en Cuarto, donde las reuniones de amigos, que aprovechan para estrechar lazos y convivir, además de la misa delante del altar de la Protectora, entran dentro de la más pura tradición romera.

    Con una luz tenue y la Virgen como guía y faro entre la oscuridad, el camino de vuelta se llena de misterio y se concluye ante el monumento de la Plazoleta, donde la Salve pone el punto y final. Éste fue el broche de oro del espectáculo Sabe mi pueblo a Valme, que puso al público en pie, ovacionando a los integrantes del coro, así como a los artistas invitados que se ofrecieron a compartir su arte con todos los nazarenos en una velada para el recuerdo.

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