De toda la curiosa maquinaria
que al político atiborra de mensaje,
destacan bici, metro y catenaria
que nutren foto, mitin y montaje.
Así van agolpándose noticias
de oponentes lanzándose lindezas,
vendiendo con el tráfico, delicias
del mágico país de las promesas.
El caso llega a todos, y a nosotros
también nos toca el kit medioambiental
que comienza vendiéndonos la moto
y paga subvenciones al final.
Y al final, sólo queda un espantoso
tufillo a las cercanas elecciones,
que al tráfico infernal y peligroso
apenas sí le planta soluciones.
Así se lustran mangos de sartenes:
pensando en bicis-votos de unos pocos;
rindiendo pleitesías a unos locos
que vuelan por rotondas sin badenes…



























