A un tiempo que las calores
son ya regla cotidiana
en llegando a la mediana
del tiempo vacacional,
el sabor tradicional
a esencia de Dos Hermanas,
regado por la jarana
y el rigor procesional,
engarzará el ritual
en honor a Santa Ana.
Mas si tradición se vende,
ni se explica ni se entiende
que lo que fuese en su día
nuestra feria nazarena,
ceda a Mayo y su verbena
la ferial categoría.
Y es que los tiempos –¡qué tiempos!–
cambian según la demanda.
Y es que el pueblo se desbanda;
se marcha de vacaciones.
Y es que las celebraciones
en honor a la patrona,
no provocan la rabona
en nuestro tiempo estival,
cosa sólo conseguida
por un descenso en la liga
de fútbol profesional…



























