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    El CTV recibe los aplausos del público cubano en su cuarta visita a la isla caribeña

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    CTV tras la representación de Mirando AndalucíaEl colectivo ha representado cuatro de sus obras entre La Habana y Pinar del Río

    En 1996, el Colectivo de Teatro Vistazul visitó por primera vez Cuba, a raíz del hermanamiento entre Dos Hermanas y la localidad cubana de Pinar del Río. Once años después ha vuelto por cuarta vez a la isla para representar varias de sus obras, invitados por el Consejo Provincial de Artes Escénicas para participar en los actos de conmemoración del 45 Aniversario de la Fundación de la Compañía Lírica ‘Ernesto Lecuona’.

    Antonio Morillas temía que el repertorio de obras que llevaban a Cuba no fueran entendidas en su totalidad, por su carácter eminentemente andaluz, pero los aplausos recibidos han quedado por encima de los localismos. Gracias a los contactos entablados en las anteriores visitas a la isla, los miembros del CTV también han podido representar dos obras en La Habana, concretamente en el Centro Andaluz y en el Teatro Nacional García Lorca. La casa de los andaluces emigrados a Cuba y sus descendientes acogió la representación de Mirando Andalucía, una variación resumida de Andalucía un sentir, con canciones, poemas y sainetes. “Es una casa antigua, con un salón con cierto sabor, y un escenario pequeño, por lo que tuvimos que adaptar un poco la obra”, comenta Morillas.

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    Recordando a Federico en el Teatro Nacional Federico García Lorca de La Habana“En Cuba hay mucho interés por Lorca, es un autor universal, pero muy andaluz”. Cuando tantas compañías cubanas representan sus obras, esos matices andaluces “pueden perderse”, asegura Morillas. Lorca es muy admirado en Cuba, por lo que la obra Recordando a Federico, en una de las salas del Teatro Nacional,  que lleva su nombre, gozó del favor del público, incluida la reconocida actriz cubana Aurora Martínez y, casualmente, de una nazarena que pasaba unos días de vacaciones en La Habana.

    Viaje inolvidable
    Después de pasar los primeros cuatro días en La Habana, en el que los miembros del CTV pudieron disfrutar del encanto de la ciudad, el colectivo partió hacia Pinar del Río, donde representaron Perdóname y El Canal, además de Recordando a Federico de nuevo.
    El recibimiento en la ciudad hermanada incluyó una gala de bienvenida en el Teatro Milanés y una cena en la sala anexa La Piscuala, donde la Compañía Lírica ‘Ernesto Lecuona’ les obsequió con varios recitales.

    Una de las experiencias más inolvidables por las que ha pasado el CTV en este viaje fue la visita a la fábrica de tabacos de San Luis. Era el “día de la cultura” y, para acercar el teatro a los trabajadores, representaron sainetes mientras seguían trabajando, liando puros. En San Luis también coincidieron con el grupo de teatro Casandra, que vendrá a Dos Hermanas a representar algunas obras acerca de la vida real cubana, cuando las autoridades les concedan los visados. “En Cuba hay una necesidad de teatro cómico, quizás debido a las condiciones de vida que tienen, es una necesidad de evadirse a través de la comedia”, cuenta Morillas. Los miembros de CTV pudieron disfrutar de una obra del grupo Casandra sobre los problemas del transporte en la isla.

    Patio de butacas del Teatro MilanésActuación en una fábrica de tabacos
    Butacas. El espectacular patio de butacas del Milanés en Pinar del Río.Cubanos. Los trabajadores de una fábrica de tabaco contemplan la actuación del CTV.
    Atarcer en la playa de La HabanaVista panorámica de La Habana
    Puesta de sol. Los miembros del CTV se despiden de las playas cubanas.La Habana. Vista de La Habana con el Capitolio al fondo.

     

    Otro de los días grandes para el CTV en este viaje llegó con la representación de El Canal, para cuyo montaje tuvieron que improvisar sobre la marcha ante la falta de elementos técnicos en el Teatro Milanés. No pudieron proyectar las imágenes, y usaron armas de madera en lugar de las de fogueo, con efectos de sonido cargados en el portátil que está en escena, además de rejas reales salidas de los almacenes del teatro. Pero la magia del teatro logró que el público conectara con la obra. Al acabar la representación, los actores entregaron a un emocionado Antonio Morillas una placa como homenaje por su dedicación al colectivo.

    El resto de los días de su estancia en Cuba hasta el regreso, el pasado viernes, aprovecharon para disfrutar de la compañía de los amigos de Pinar del Río, además de visitar las riquezas naturales de la isla, como Playa Bailén, de cálidas aguas y donde no llega el turismo extranjero, el Valle de Viñales y el paradisiaco Cayo Levisa.

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